La sexualidad y la belleza de la mujer negra, una aproximación desde #Cuba


14bPor Sandra Álvarez Ramírez

El pasado de esclavitud vivido en América por las personas provenientes de África y sus descendientes contribuyó a que la situación social de estas personas fuera única.
Los cuerpos de las mujeres negras les habían sido expropiados y eran exhibidos desnudos en las subastas de esclavos, prestos a ser pertenencia de quien pudiera comprarlos: «cuerpos sacrificables», 2 como les denominaría bell hooks.

Sobre la mano de obra esclava —formada fundamentalmente por personas indias, africanas y algunas criollas— descansaba el desarrollo económico del país, por lo que la esclavitud constituyó el modo de producción fundamental.

En estas circunstancias se engendraría un profundo racismo y el subsiguiente sistema de valores, creencias y estereotipos, de los cuales las mujeres también fueron objeto.

Del mismo modo, muchas de las esclavas eran apartadas de sus descendientes, a pesar de que los reglamentos de esclavos prohibían la venta por separado de las familias con hijos menores de siete años.3 Ellas trabajaban en las plantaciones agrícolas codo a codo con los hombres; de manera que cuando fueron libres, luego de la abolición de la esclavitud en 1886, no fue la primera vez que salieran a trabajar, pues ya lo habían hecho con anterioridad para bien de la economía de sus amos y algunas de ellas, previo a su arribo a América.

Además, las esclavas fueron cosificadas en varias instancias: primero, como mano de obra; segundo, como madres de leche de los hijos e hijas de los amos; tercero, por los amos varones, quienes las desearon, violaron y violentaron, lo que subrayaba la disponibilidad forzosa en la que se encontraban.

Por tanto, la esclavitud ofreció un terreno fértil al racismo. Como recientemente reconociera Esteban Morales en su libro Desafíos de la problemática racial en Cuba:

Fue la esclavitud la que engendró el racismo y no a la inversa. Siguiéndole la construcción de todo un andamiaje social, político, ideológico y cultural, dentro del cual, finalmente, el esclavo terminó siéndolo, también por ser negro. Aun y cuando en la historia, raza y esclavitud, durante mucho tiempo, no habían sido equivalentes.4

bell hooks intentaría descolocar el discurso hegemónico relativo a la sexualidad de las mujeres negras y mestizas que se ha legitimado en la sociedad patriarcal, alertando sobre el tratamiento de éstas como objeto del deseo; pues las «representaciones de los cuerpos femeninos negros en la cultura popular raras veces subvierten o critican las imágenes de la sexualidad femenina negra que eran parte del aparato cultural del racismo del siglo XIX y que todavía hoy modela las percepciones».5

En la actualidad, el tratamiento en la música, la literatura y en el audiovisual de los cuerpos negros ya no adjudica a las mujeres tal disponibilidad pasiva —relacionada con la subordinación de la esclavitud. En su lugar aparecen como figuras del deseo y son representadas como destino ineludible para hombres (negros y blancos) con vida sexual activa.6 Al analizar el filme School Daze (Aulas turbulentas) de Spike Lee, bell hooks lo expresa de esta manera:

Cuando llaman la atención sobre el cuerpo de una manera que invita a la mirada […] a concentrarse exclusivamente en los fondillos, las celebraciones contemporáneas de esta parte de la anatomía no subvierten exitosamente las representaciones sexistas/racistas.7

El estereotipo acerca de hipersexualidad de las mujeres afrodescendientes lleva implícita la creencia de que las personas negras están más cerca de los primates y, por tanto, de la naturaleza. Es como si fueran más primitivas, más salvajes, menos educables, lo que, unido a los criterios biologicistas que prevalecen en torno a la sexualidad como una función que es dominada por los instintos, nos puede conducir a una representación hiperbolizada de la sexualidad.

En relación con la producción cinematográfica, la misma hook ha remarcado la ausencia de la mujer afrodescendiente real en los filmes8 y alerta sobre la adjudicación de papeles estereotipados a las mujeres negras. Consecuentemente, bell hooks pasaría muchos años sin asistir a una sala de cine porque «yo no voy a ver esas imágenes en la pantalla que me destruyen. yo [sic] no voy a escrutar el rostro de mi ausencia».9

Asimismo, la imposición de patrones blancos de belleza —y, por ende, el descrédito de la belleza negra— ha sido uno de los fuertes de la cultura patriarcal sexista/racista/etnocentrista. La belleza occidental pasa, necesariamente, por el rostro del individuo.

Por tanto, labios, nariz, y cabello son los centros de atención, ya que «un supuesto esencial ha sido que los negros —con nuestro pelo pasudo, nariz chata, labios gruesos, piel oscura, prognatismo y esteatopigia— son feos»,10 creencia que se ha traducido regularmente en que:

[...] la belleza y la deformidad corporales varían en correlación con la belleza y la deformidad morales, así como con la capacidad cultural e intelectual general. […] las condiciones sociales actuales hacen que la apariencia física sea central para la construcción de la condición de mujer [womanhood] y la feminidad; y completamente periférica para la construcción de la condición de hombre [manhood] y la masculinidad, la conversación sobre la belleza física se reduce más o menos a una conversación sobre la condición de mujer, la feminidad y las mujeres.11

De manera similar, se ha reforzado por mucho tiempo la creencia de que el pelo lacio es un componente de la belleza física.12 Para las mujeres negras o afrodescendientes, el tratamiento y peinado del cabello es una actividad que demanda tiempo, recursos, creatividad, y en cierta medida va unida a parte de la historia familiar de estas mujeres.

Los escritos de las mujeres negras confirman la importancia cardinal del cabello en el abuso psicológico de que son objeto. Virtualmente todas las novelas y obras autobiográficas de escritoras negras contienen algún tratamiento de la cuestión de la discriminación contra las mujeres negras a causa de la textura del cabello.13

Por consiguiente, los tratamientos para desrizar el cabello se tornan harto discutibles en el orden simbólico. Ellos no solo evidencian procesos hegemónicos de belleza, sino también llevan la carga pesada del coloniaje, a partir de la observancia de las dinámicas que, alrededor del desrizado del cabello, se dan socialmente. En este sentido, Hook alerta: La realidad es que el cabello alisado está vinculado históricamente y actualmente a un sistema de dominación racial que les inculca a las personas negras, y especialmente a las mujeres negras, que no somos aceptables como somos, que no somos hermosas.

[…] Es más importante que las mujeres negras opongan resistencia al racismo y al sexismo por todos los medios; que todo aspecto de nuestra representación sea una feroz resistencia, una celebración radical de nuestra solicitud y respeto por nosotras mismas.14

En Cuba son recientes los estudios o prácticas que iniciarían esta tendencia. Éstos han hecho énfasis en la imagen de la mujer negra en la publicidad o su presencia en los medios de comunicación. En este sentido, las investigadoras Norma R. Guillard e Irene E. Ruiz han realizado estudios que parten de los presupuestos del feminismo negro.

El trabajo de Norma R. Guillard, titulado «La mujer negra. Su representación gráfica y los estereotipos en la publicidad», comienza con el esbozo de los elementos relacionados con la diversidad racial que subsisten en el imaginario popular. Luego se acerca a las principales imágenes raciales que se usan en la publicidad y la participación específica de mujeres negras y mestizas.

Los resultados, analizados en relación con la categoría «identidad»,15 revelan cómo la autoestima y la autoimagen de estas mujeres son frecuentemente violentadas en los medios publicitarios.16

Por su parte, Irene E. Ruiz realizó un trabajo descriptivo sobre la presencia de las mujeres negras y mestizas en la televisión cubana en las múltiples profesiones posibles. El aporte fundamental de este estudio se encuentra en las recomendaciones realizadas, en las que los valores de las personas negras y mestizas y su autoconciencia racial son los pilares fundamentales. Tales sugerencias recorren desde el ámbito educacional hasta el desarrollo de productos comunicativos en los cuales sea posible observar la diversidad cultural, racial, social,…17

Cuerpos vendibles y cabellos desrizados han sido parte de la colonización que llega también al campo cultural, a las inmediaciones del arte, al cine y a los medios de comunicación en general. Nos toca entonces asomarnos con nuevas miradas e intentar desconstruir patrones y estereotipos en virtud de una representación más justa y diversa de nuestra propia existencia.

NOTAS

1 bell hooks: Frisettes en fête, Points de suspension, Paris, 2001. Gloria Watkins, cuyo seudónimo es bell hooks, prefiere que éste se escriba en minúscula.

2 bell hooks: «Vendiendo bollitos calientes. Representaciones de la sexualidad femenina negra», Criterios, La Habana, no. 43, 2003, p. 33.

3 Véase María de los Ángeles Meriño Fuentes y Aisnara Perera Díaz: «Matrimonio y familia en el ingenio, una utopía posible. La Habana (1811-1886)», en http://historia_demografica.tripod.com/bhds/bhd39/maraisn.pdf Consultado: 21 de febrero de 2008. En este texto las investigadoras abordan las relaciones de parentesco que se establecían entre los esclavos de uno y otro sexo.

4 Esteban Morales: Desafíos de la problemática racial en Cuba, Fundación Fernando Ortiz, La Habana, 2007, p. 57.

5 bell hooks: ob. cit. en nota 2, p. 32.

6 Ibíd., p. 33.

7 Al igual que bell hooks, Michelle Wallace reconoce la ausencia de la mujer negra en la pantalla y, cuando está presente, es de forma estereotipada. Véase Michelle Wallace: Dark Designs & Visual Culture, Duke University Press, Durham and London, 2004, pp. 130-133.

8 bell hooks: «Une femme noire revient au cinema (“Vous souvenez- vous de sapphire?”)», CinémAction, 20 ans de théories féministes sur le cinéma, no. 61, 1993, p. 77.

9 Paul C. Taylor: «El derriz de Malcom y los colores de Danto; o cuatro peticiones lógicas concernientes a la raza, la belleza y…», Criterios, La Habana, no. 34, 2003, p 51.

10 Ibíd.

11 Ibíd.

12 Ibíd., p. 53.

13 Pauklette Caldwell: «A hair piece», Duke Law Journal, vol. 41, no. 2, 1991, pp. 365-396. Citado por Paul C. Taylor: ob. cit.

14 bell hooks: «Alisando nuestro pelo», La Gaceta de Cuba, no. 1, enero-febrero, 2005, p. 73.

15 A partir de la categoría «identidad» desarrollada por la doctora en Psicología Carolina de la Torre en Las identidades. Una mirada desde la psicología, Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello, La Habana, 2001.

16 Norma R. Guillard: «La mujer negra. Su representación gráfica y los estereotipos en la publicidad», en http://negracubana.nireblog.com consultado 15 de junio 2007.

17 Irene Esther Ruiz: «Para verte mejor. Un estudio a cerca de la presencia de la mujer negra en la televisión cubana», en http://negracubana.nireblog.com Consultado: 15 de junio de 2007.

Bibliografía

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CURIEL, OCHY (2007). «Los aportes de las afrodescendientes a la teoría y la práctica feminista. Desuniversalizando el sujeto “Mujeres”». En Perfiles del feminismo iberoamericano, vol. III, Catálogos, Buenos Aires, p. 163.

DYER, RICHARD (2003). «La cuestión de la blancura». Criterios, La Habana, no. 43, pp. 60-74. Geledés (1993). Cadernos Geledés, São Paulo, no. 4.

GONZÁLEZ, LÉLIA (1988). Por un feminismo afrolatinoamericano. Isis Internacional.

HOOKS, BELL (1981). ain’t a woman. black women and feminism. South End Press, 1981.

———— (2001). Frisettes en fête. Points de suspension, Paris.

———— (2003). «Vendiendo bollitos calientes. Representaciones de la sexualidad femenina negra». Criterios, La Habana, no. 43, pp. 29-49.

———— (2005). «Alisando nuestro pelo». La Gaceta de Cuba, no. 1, enero-febrero, pp. 70-73.

STOLCKE, VERENA (s.a.). «Antropología del género. El cómo y el porqué de las mujeres». En http://www.cholonautas.edu.pe Consultado: 12 de julio de 2007.

———— (1992). Racismo y sexualidad en la Cuba colonial. Alianza Editorial, Madrid.

WALLACE, MICHELLE (2004). Dark Designs & Visual Culture. Duke University Press, Durham and London.

14cbellhooksbell hooks (pseudónimo de Gloria Watkins, n. 1952). Una de las más destacadas investigadoras feministas estadounidenses. En sus trabajos se inter­conectan los problemas de género, raza, enseñanza y medios masivos actuales. Es profesora distinguida de Inglés en el City College de Nueva York. Entre sus numerosos libros figuran: No soy una mujer: Mujeres negras y feminismo (1981); Teoría feminista: Del margen al centro (1984) ; Replicando con insolencia: Pensando como feminista, pensando como negra (1989); Anhelo: Raza, clase y política cultural (1990); Miradas/apariencias negras: Raza y representación (1992); Enseñando a transgredir: La educación como práctica de la libertad (1994); Cultura fuera de la ley: Resistiendo la representación (1994); Matando la rabia: Acabando con el racismo (1995) ; Arte en mi mente: Política visual (1995) Salvación: Los negros y el amor (2001) y Comunión: La búsqueda femenina del amor (2002). [Por decisión razonada de la autora, su pseudónimo se escribe siempre sin mayúsculas.]

 

El título original de este trabajo de Sandra Alvarez Ramírez es Esclavitud y cuerpos al desnudo. La sexualidad y la belleza de la mujer negra . Apareció publicado originalmente en la revista Sexología y Sociedad.

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Publicado el 09/20/2013 en Cuba, Cultura, Derechos Humanos, Sociedad, Variado. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Bien, pero no puedo comprender como la mujer negra o blanca o simplemente mujer, puede seguir siendo o mejor declarandose cristiana. Es un insulto a la inteligencia. Iglesia y poder han ido siempre juntos. Mejor aun, el poder inventa la religion , opio, para controlar a las masas incultas, y en el caso de la mujer la desprecia y mata. Mujer y cristiana es esclavitud voluntaria, el perro que se pone su propio collar.

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