II Cumbre sobre seguridad nuclear


Por: Alfredo García

La II Cumbre sobre Seguridad Nuclear fue clausurada ayer en Seúl con mucha pena y poca gloria.

La importancia de un mundo desnuclearizado quedó relegada por la urgencia de dos problemas que ponen en riesgo la reelección del presidente Obama: los programas nucleares de Corea del Norte e Irán.

Si los representantes de 53 países y 4 organizaciones internacionales no pudieron avanzar en la reducción de un apocalíptico arsenal nuclear de nueve países calculado en 20,000 cabezas nucleares; ni imponer la autoridad del Tratado de No Proliferación Nuclear (TPN) a tres potencias nucleares rebeldes, el encuentro sirvió para que los presidentes de EU, Rusia y China, cuyos países concentran casi el 95% del arsenal nuclear, negociaran sobre el factor tiempo.

Aunque los contenciosos norcoreanos e iraní fueron los conflictos internacionales más destacados por la prensa, los especialistas consideran que temas como la salida de las tropas occidentales de Afganistán e Irak, el conflicto interno de Siria, el expansionismo de EU en el Pacífico y el escudo antimisil europeo también estuvieron presentes en las conversaciones bilaterales.

La generalización sobre el empleo de uranio menos enriquecido o el aumento de la seguridad de las instalaciones civiles y militares contra la amenaza del terrorismo nuclear, así como la omisión de temas sensibles relativos a la seguridad en el texto de la resolución final confirmó la conversión de un evento de tanta importancia para la humanidad, en una reunión “operativa” para ganar tiempo debido al inminente cambio de liderato en las tres potencias nucleares.

No hubo mención a la creación de una Zona Libre de Armas Nucleares en el Medio Oriente, tema identificado como necesidad imperiosa y parte de la agenda para la cumbre, que no sólo afecta el supuesto militar sobre el programa nuclear iraní, sino a Israel, única potencia nuclear en la región.

A pesar de las coincidencias de los tres grandes sobre la “preocupación” por el lanzamiento de un cohete norcoreano para poner en órbita un satélite, el documento no hace referencia al tema. La promesa del gobierno norcoreano de un acuerdo para suspender el enriquecimiento de uranio, la advertencia de Japón de derribar el cohete norcoreano si se desvía de su destino y la amenaza de Washington de suspender la entrega de alimentos a Corea del Norte de producirse el lanzamiento del cohete, quedan en suspenso ante un hecho que por el simbolismo anunciado (conmemoración del centenario del nacimiento de Kim Il Sung) tiene poca posibilidad de ser cancelado.

No hubo mención al obstáculo que plantean los escudos antimisiles norteamericanos en territorio europeo para futuras conversaciones sobre reducción de armas nucleares. Tampoco hubo referencia a la negativa de tres potencias nucleares, Israel, India y Pakistán, de suscribir el TNP y someter sus instalaciones y arsenales al escrutinio de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).

Ninguno de los 13 párrafos de la declaración, incluyendo el tema de la amenaza de terrorismo nuclear, contuvo medidas vinculantes. Una lectura optimista destaca como principal logro de la Cumbre consolidar el precedente de discusión multilateral sobre un tema que hasta hace poco, estaba limitado a conversaciones bilaterales entre potencias nucleares.

Publicado el 04/05/2012 en Política. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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