Los drones de Obama


Gustavo Robreño

Las recientes revelaciones del diario The New York Times acerca de que es el presidente estadounidense Barack Obama quién decide personalmente los

ataques y las víctimas como consecuencia de la utilización de los vehículos aéreos no tripulados (conocidos por drones), que actúan sobre los territorios fronterizos entre Pakistán y Afganistán y también sobre Yemen, han causado conmoción y estupor, aunque han motivado igualmente interrogantes y dudas.

Tengamos en cuenta, primeramente, en qué consisten esos vehículos aéreos no

tripulados (drones). Se dice que fueron los israelíes los precursores de esta tecnología que luego fue perfeccionada por sus socios del Pentágono, quienes lo convirtieron de sus misiones originales como vehículo de reconocimiento en vehículo de ataque, capaz de lanzar bombas y cohetes, cumpliendo hoy las más criminales tareas contra la población civil indefensa, al punto de crear graves

conflictos diplomáticos entre Estados Unidos y sus aliados de Pakistán y Afganistán. Washington ha desconocido sucesivamente las protestas del presidente afgano Ahmid Karzai y del gobierno pakistaní por los brutales ataques fronterizos que cometen los drones.

Aunque existen diversos modelos de estos artefactos de espionaje y muerte, el más conocido es el llamado “Predator”, cuyo costo, -según datos oficiales,- asciende a 25 millones de dólares cada uno y posee cámaras de diverso tipo, cuenta con radar y se

le considera de alta maniobrabilidad.

Como se conoce, los drones son operados directamente desde sus bases en Estados Unidos, cual una especie de videojuego a larga distancia, y es a ese nivel al que se decide su utilización por parte de los funcionarios de más alto rango, incluido, -como ha señalado The New York Times,- al propio presidente de Estados Unidos en muchas ocasiones.

En este sentido, la Fundación Nuevo Estados Unidos ha publicado un informe donde afirma que se han realizado 296 ataques de drones norteamericanos sobre Pakistán desde 2004 y añade un importante dato: en tres años y medio, Obama ha autorizado casi seis veces más ataques que George W. Bush en ocho años.

Los ataques realizados con drones, siempre mortíferos, no siempre son precisos, justamente a causa de su complicada operatividad a larga distancia pero ello no es obstáculo para que sea hoy uno de los segmentos de más rápido desarrollo en la industria de la defensa, contando ya con un importante grupo de cabilderos y de Congresistas del “Caucus de los Drones” en el Capitolio de Washington.

Actualmente, la Agencia Federal de Aviación pone en práctica las medidas para facilitar el uso de drones por parte de la policía, el personal de rescates e incluso para su uso comercial a partir de 2015. Hay fuentes que aseguran haber comenzado su uso en la frontera con México.

Aunque la Casa Blanca insiste en que el uso de los drones se hace “con respeto a la ley”, resulta que hasta ahora no existen leyes en Estados Unidos que regulen los vuelos de drones, ni militares ni civiles, por cuanto la legalidad y la moralidad de los drones es cada vez más cuestionada.

Volviendo al tema de si es Obama o no, quién personalmente autoriza los ataques mortíferos en estos momentos, no faltan quienes atribuyen la publicación del New York Times a uno de los tantos rejuegos publicitarios impúdicos que tienen lugar dentro del carnaval electoral, en busca de atribuir al aspirante reeleccionista una imagen de “hombre duro” frente a las acusaciones de sus rivales republicanos.

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