La gran mentira….sobre la emigración cubana (II).


Por: J.M. del Río.

En nuestro primer escrito (La gran mentira…  sobre la emigración cubana)  hicimos referencia a la gran mentira que pregonan nuestros enemigos mediante la cual se asegura que  los cubanos no “emigran”, sino que “huyen del castrismo y del comunismo”, artificio que a fuerza de repetirse una y otra vez por aquellos cuya misión es atacar a la Revolución cubana, pretende convertirse en verdad irrefutable. En este artículo nos  referiremos  a  los que realmente “huyeron” de Cuba y que trato han recibido en el país del norte.

Una de las tantas falacias que se han blandido contra la Revolución Cubana en estos 50 años de enfrentamiento y de lucha, refiere que Cuba proporcionalmente, es el principal emisor de emigrantes de los países de América Latina y el Caribe y además que, como los cubanos “huyen del comunismo y de la dictadura castrista”, eso lo hacen merecedores de compasión y apoyo.

Esta argucia se repite una y otra vez por los medios masivos que forman parte del andamiaje propagandístico que responde a los intereses de nuestros enemigos, al punto que, algunos que podríamos situar en el campo de nuestros amigos, se confunden y repiten la tergiversación e incluso nos emplazan a que demos solución a esa situación que “daña nuestra imagen”. Pareciera que se trata de una contingencia que solo afecta a Cuba, cuando las estadísticas demuestran fehacientemente que eso, como tantas otras cosas que se dicen contra nuestro país, es una alevosa fabricación. El flujo migratorio cubano se ha mostrado históricamente similar al del resto de América en ambas direcciones, mientras que por otra parte globalmente unas 100 millones de personas emigran cada año a otros territorios por razones económicas, políticas, religiosas, étnicas y/o sociales.

¿Como se ha comportado esta realidad históricamente en nuestro país? Desde la llagada de Colón a Cuba y hasta los años 20 del pasado siglo se mantuvo una tendencia migratoria, algunas forzadas,  hacia Cuba de españoles, negros africanos, antillanos, asiáticos y de otras partes del mundo bastante similar a lo que ocurrió en el resto de las Américas. A partir de esa fecha se revierte la situación y de país receptor, Cuba se convierte en país emisor de emigrantes[1]. Por razones geográficas, económicas e históricas fue EE.UU. el principal destinatario de emigrantes cubanos. Unos 25 mil cubanos se desplazaron a los EE.UU. en el Siglo XIX. Aproximadamente 10 mil de ellos radicaban en la Florida, principalmente en las ciudades de Cayo Hueso y Tampa.

Era una emigración patriótica. Los emigrados cubanos en esa época brindaron apoyo a las huestes independentistas que se enfrentaban a las tropas españolas en la guerra de los 10 años iniciada en 1869, durante la llamada Guerra Chiquita que comenzó en 1879 y en la Guerra de Independencia que vio sus inicios en 1895. Los tabaqueros cubanos de Tampa y de Cayo Hueso y los emigrados cubanos en New York brindaron un importante apoyo al apóstol de la independencia cubana, José Martí y al Partido Revolucionario Cubano creado por éste para hacer la guerra necesaria.

En la década del 30 y en la del 50 del pasado Siglo, la represión originada por los Gobiernos dictatoriales de Gerardo Machado y de Fulgencio Batista induce a muchos cubanos a emigrar hacia el vecino país del norte y hacia México fundamentalmente[2]. En esa época las regulaciones impuestas por los EE.UU. no facilitaban ese movimiento migratorio. “Los trámites legales para que un cubano emigrara a EE.UU. entre 1945 y 1959 eran prolongados y absolutamente rigurosos. Al que ingresaba ilegalmente, violando las leyes de los EE.UU., lo esperaba irremisiblemente la expulsión o la prisión. Nadie se atrevía”[3]. La obtención de una visa para emigrar a los EE.UU. era poco menos que imposible. Se utilizaba el subterfugio de solicitar visa como “visitante temporal” que se les otorgaba eventualmente a las personas que viajaban como “turistas”, quienes luego violaban las leyes migratorias de los EE.UU. y permanecían ilegales en territorio de ese país, hasta que las autoridades detectaban el fraude y el infractor era deportado a Cuba. En esa época no existía la entelequia que se aplica ahora, la Ley de ajuste cubano, creada para estimular las salidas ilegales de Cuba con el único fin de desestabilizar al Gobierno Revolucionario cubano, para eventualmente intentar derrocarlo.

Alguien que tuviera algún antecedente penal e incluso la menor sospecha de que fuera comunista o simplemente una persona de ideas progresistas para lo cual bastaba haber apoyado alguna vez las luchas por reivindicaciones salariales o cualquier reclamación sindical o la idea de reformas de cualquier tipo a favor de los desposeídos, no obtenía jamás visa. Todo eso cambio literalmente de la noche a la mañana, con el triunfo revolucionario del 1ro de enero de 1959. La incontenible fuerza del movimiento revolucionario liderado por Fidel fue avanzando por todo el país, ocupando posiciones claves, derrotando a las tropas de la dictadura, hasta que con la huida del tirano Fulgencio Batista el 31 de diciembre de 1958, se produjo el descalabro total del régimen que había intentado aniquilar todo vestigio de libertad entre la población cubana, con la anuencia y el apoyo del
Gobierno de los EE.UU.

Comienza así  una nueva etapa migratoria de cubanos hacia los EE.UU. Junto con el Dictador y en los primeros días después de su partida, se produce la primera “balumba” migratoria que tiene lugar después del triunfo revolucionario. Los que inician ese caos  de salidas ilegales del país fueron los esbirros, asesinos, torturadores, malversadores y ladrones de la misma laya  vinculados política, militar, económica e ideológicamente a la dictadura de Batista, los mismos que habían perpetuado los horrendos crímenes que sufrió el pueblo cubano durante todo ese periodo, incluyendo el asesinato, muchas veces de forma morbosa y horripilante, de más de 20 mil hijos de nuestra patria. Esa horda de facinerosos encontró refugio seguro en los EE.UU. Esta vez el gobierno del  poderoso vecino del norte no se preocupó por el cumplimiento de las regulaciones migratorias. La inmensa mayoría de los que partieron esos días lo hicieron utilizando vías ilegales irregulares tales como barcos y aviones privados o robados, algunos secuestrados a la fuerza con peligro para la vida de sus tripulantes, que salían desde cualquier embarcadero o aeropuerto del país y llegaban a cualquier embarcadero o aeropuerto del sur de los EE.UU. sin que fueran rechazados por las autoridades locales. No se tuvo en cuenta los antecedentes criminales que acumulaban los recién llegados y como dijera Fidel en el discurso antes mencionado y “(…) desde entonces, el ingreso sin obstáculo  alguno a EE.UU. de toda persona que saliera ilegalmente de Cuba con cualquier pretexto se convirtió en norma”.

Resulta obvio que esa caterva de facinerosos si salieron “huyendo” de Cuba, pero no por ser “perseguidos políticos” como se han querido presentar. Se trataba de vulgares prófugos de la justicia, inescrupulosos criminales que debieron ser extraditados a Cuba tomando en cuenta los atroces crímenes cometidos por ellos, si el Gobierno de los EE.UU. hubiera actuado con una pizca de ética.

Termino con una frase del refranero popular: “primero se atrapa a un mentiroso que a un cojo”. ¿No lo cree Ud. así?


[1] Cuba, hasta los inicios de la década del 30 del pasado siglo, era considerada un país de inmigrantes, pero la situación política, las crisis económicas que se presentaron y la situación social por las que atravesaba el país, llevaron a que se invirtiera este proceso y por tanto los flujos de emigrantes que salían a buscar otros horizontes, fueron mayores que la cantidad de inmigrantes que llegaban a sus costas.  Para ampliar puede leer: El proceso migratorio cubano hacia EE.UU. antecedentes, actualidad y perspectivas ante posibles escenarios. Dra. Miriam Rodríguez, Centro de Estudios de Migraciones Internacionales de la Universidad de La Habana, marzo 2004.

[2] Es conocido que entre 1950 y 1958 emigraron hacia EE.UU. unos 62,200 cubanos, que junto a los que ya residían allí y además contando a sus descendientes, llegaron a sumar una cifra de algo más de 100 mil cubanos. En el año 58 viajaron a EE.UU. 72 mil cubanos con visa de no inmigrantes. (Idídem)

[3] Castro Ruz, Fidel. Discurso pronunciado el 3/08/99 en Matanzas. (Página Web MINREX)

8 comentarios sobre “La gran mentira….sobre la emigración cubana (II).

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  1. Muy buen artículo . Veraz, valiente. Creo que hay tre ejes para “medir” las bonanzas o los males de los países : salud , educación y segfuridad .
    Lo envidio hermanos cubanos, por vivir en esa gloriosa tierra.
    amelia arellano. Argentina

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