Crimen de Barbados: El imperio nunca rompe con los criminales (+Video)


Por: Luis Hernández Serrano

Equipo de esgrima victimas del abominable crimen de Barbados.

Dos agentes de la CIA lanzarían explosivos contra Fidel en el aeropuerto de Lima, Perú, a su regreso de Chile, a principios de 1970. Y otros miembros de dicha agencia dispararían en la terminal aérea de Quito, Ecuador, contra el avión donde haría escala el Jefe de la Revolución. Ambos intentos fracasaron. Y entre sus organizadores estaba Luis Posada Carriles.

Tenebrosos personajes actúan bajo las órdenes de los gobiernos y los servicios especiales de Estados Unidos y son exonerados y perdonados, como sucedió precisamente con Posada Carriles, tras el sabotaje al avión cubano en Barbados.

Según un texto jurídico de Estados Unidos —citado por Fidel en 1998 al reportero Tim Golden, del diario The New York Times— es un delito muy serio organizar hechos como aquel del 6 de octubre de 1976. Entonces, el Comandante en Jefe comentó: “Pudieran también violar la Ley Logan que ilegaliza cualquier conspiración para matar, secuestrar, lisiar o lesionar a personas o causar daños y perjuicios a la propiedad de otro país”.

Joseph Whitley, procurador general adjunto de Estados Unidos, dijo en una ocasión: “Debemos considerar el terrorismo como un mal universal, aunque esté dirigido contra aquellos por los cuales no tenemos simpatía política alguna”. Esa idea parece haber sido dicha contra los grandes terroristas de origen cubano.

LA CIA, GATICA DE MARÍA RAMOS

El 9 de julio del mismo año del sabotaje al avión en Barbados, estalló en el aeropuerto de Kingston, Jamaica, una bomba en una maleta que iba a ser introducida en un avión de pasajeros, también de Cubana de Aviación. Un retraso imprevisto en la salida del aparato impidió, casualmente, que el artefacto estallara en pleno vuelo y el diabólico plan se frustró, hasta concretarse el 6 de octubre de aquel año.

La CIA quiso aislarse de aquel espanto que causó la muerte de 73 personas. Lo primero que hizo fue simular que rompía sus vínculos con los terroristas organizadores del crimen, aunque nadie se ha creído el cuento y todo el mundo sabe que han protegido a sus autores intelectuales (Luis Posada Carriles y Orlando Bosch) para comprar así su silencio sobre sus viejas relaciones carnales con la Agencia.

Pretendieron convencer al mundo, y al pueblo norteamericano, de que ya en febrero de aquel año, 1976, hubo una ruptura entre la CIA y Posada, diciendo que este estaba vinculado con el contrabando de cocaína de Colombia a Miami, a través de Venezuela, así como a la falsificación de dinero estadounidense y venezolano.

Archivos desclasificados por los propios órganos norteamericanos, demuestran que G. Robert Blakey, consultor principal de la Cámara de Estados Unidos en relación con los asesinatos políticos en 1978, manifestó que había revisado muchos de los expedientes secretos del FBI sobre los cubanos anticastristas desde ese año y había observado muchos ejemplos en los que el Buró se había hecho de la vista gorda respecto a posibles violaciones de la ley.

El líder de la Revolución cubana expresó al citado periodista estadounidense: “Tenemos la convicción de que esos vínculos (de Posada y la CIA) nunca se rompieron (…) por ahí hay un libro, de alguien que nosotros filtramos cuando estaba preso (Posada), que logró hacer amistad con él y le contó todo, independientemente de lo que mostraban los materiales de aquel juicio, muchos de los cuales desaparecieron antes de finalizar (…)”.

En agosto de aquel año apareció en un periódico contrarrevolucionario de Miami un supuesto parte de guerra donde, después de referir cómo volaron un automóvil frente a la Embajada cubana en Colombia y destruyeron las oficinas de Air Panamá, declararon al final: “¡Muy pronto atacaremos aviones en vuelo!”

AL CONTRARIO, MAYOR COMPLICIDAD

La historia se conoce. Posada cayó preso. ¡Tremendo escándalo! No lo pudieron sacar fácilmente de la prisión venezolana. Pero empezó a hablar demasiado. Eso no convenía a la mafia miamense y entonces pagaron 50 mil dólares para su fuga. Se probó que la Fundación Nacional Cubano Americana aportó la plata.

“Aquí tengo algunas partes del famoso libro del célebre guerrero. Guerrero que nunca fue al combate, sino que alquiló gente para enviarlos a esos combates”, le aclaró Fidel a Tim Golden. Aludía a The Roads of the Warrior (Los Caminos del Guerrero), que Posada Carriles publicó en 1994.

En estos 35 años se ha comprobado fehacientemente que el sabotaje en octubre de 1976 contra el avión cubano en pleno vuelo, que provocó la muerte de 73 personas cuyos restos fueron a parar al fondo del mar, fue organizado por Estados Unidos a través de Luis Posada Carriles, con quien muy difícilmente pueda creerse que los servicios de inteligencia de ese país hayan roto vínculos durante largos años forjados.
Audio caja negra del avión de Barbados, estremecedor testimonio del crimen.

Publicado el 10/06/2012 en Contrarrevolución. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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