Si votan por Obama… serán despedidos


David Siegel es un multimillonario estadounidense célebre por sus extravagancias, entre ellas la de haberse construido la mansión más grande de Estados Unidos, con un total de 30 habitaciones.

En medio de la campaña electoral Siegel ha tomado partido, en una carta enviada a todos estos empleados les informa que si ayudan a que Barack Obama sea reelegido, ellos serán despedidos. Su lógica es que el actual presidente planea imponer más impuestos a las mayores fortunas del país, para ayudar a potenciar sectores públicos (como la Sanidad), lo cual, afirma, resultará nefasto para su negocio.

“La situación económica no supone un peligro para tu trabajo”, escribe. “Lo que sí amenaza vuestro trabajo es tener cuatro años de la misma gestión política. Por supuesto, como vuestro jefe, no puedo deciros a quién votar y no querría interferir en vuestro ejercicio democrático. De hecho, os animo a que lo hagáis”.

Tras unos párrafos en los que describe cuánto se ha sacrificado él para reunir semejante fortuna, remata: “Si me caen nuevos impuestos, a mi o a mi empresa, que es lo que planea el actual presidente, no tendré más obligación que reducir el volumen de mi compañía. Menos trabajos, menos beneficios y menos oportunidades para todos.

Así que ruego os preguntéis: ‘¿Qué candidato entiende la economía de los negocios mejor? ¿Qué políticas ponen en peligro vuestro trabajo?’. Y concluye con una imagen cuestionable: si se suben los impuestos “podréis encontrarme sentado en una playa del Caribe, retirado y sin empleados de los que preocuparme”.

No es la primera vez que este magnate intenta coaccionar a sus trabajadores para que voten aquello que le beneficia más a ellos. En 2000 hizo investigar a 8.000 de sus empleados e hizo todo lo posible para que aquellos que fueran a votar a George W. Bush y no a Al Gore que se registraran para poder hacerlo. A los que preferían al Demócrata no les hizo nada. Lo cual, sostiene, explica ese nunca del todo aclarado resultado de Florida, que fue lo que dio la ventaja a Bush.

La veracidad de la carta se cuestionó durante mucho tiempo, ya que parecía haber sido extraída, palabra por palabra, de una misiva anónima que se mandaba por correo electrónico en 2008. El magnate de 77 años reconoce que sí, que la copió, cambiando ciertas palabras para que casaran con sus intereses y que, efectivamente, él ha escrito esta versión de 2012 que en teoría no debería haber llegado a los medios.

(Tomado de Cubadebate)

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