¿A quién molesta la actual política migratoria?


Por:  J. M. del Río

Sobre el tema migratorio he escrito tres comentarios en fechas pasadas tratando de explicar, desde un ángulo personal y basándome en mis cotidianas conversaciones con los amigos del barrio, el intríngulis de este complicado asunto.  Nuestro Gobierno ha sido criticado y vilipendiado hasta el infinito, en campañas organizadas y financiadas por los mismos que durante más de 50 años han tratado por todos los medios a su alcance de destruir nuestra Revolución.

Ahora mismo, ya  la  están buscando la quinta pata al gato: Que si el gobierno sigue teniendo la llave en la mano, que si todo queda igual, que si no todo el mundo podrá salir cuando le de la gana. Que si no todo el mundo podrá entrar.  Sencillamente están aterrados y descolocados, porque  la modificación de la política migratoria  sencillamente les quitó la alfombra, les ha puesto a temblar la ley de ajuste,  es un desafío para el pueblo norteamericano y  su libertad de viajar a Cuba, y le dio el golpe final al concepto de  “perseguidos políticos”  a los emigrados en Miami.

La memoria histórica de los pueblos no se puede olvidar. Desde el mismo 1ro de enero de 1959 se ha venido aplicando una política basada en “el reconocimiento del derecho de los ciudadanos a viajar, a emigrar o residir en el extranjero y en la voluntad de favorecer las relaciones entre la Nación y su emigración. Al mismo tiempo se ha fundamentado en el legitimo derecho a defendernos frente a la agresión de Washington”[1].  Durante todos estos años de asedio y de agresiones, por parte del imperialismo, nuestro Gobierno se ha visto precisado a adoptar medidas para regular el flujo migratorio, que han respondido al momento histórico.

En ese terreno, las distintas administraciones norteamericanas han aplicado regulaciones tendientes a propiciar afectaciones en todas las esferas de la sociedad cubana. Entre los años 59 y 61, estimularon la salida masiva de los profesionales de la salud con vistas a crear el caos en ese sector, cuya labor tiene una repercusión directa en la población. De 6 mil médicos que existían en Cuba en 1959, propiciaron la emigración de más de 3 mil, por lo que el país, que con la cifra inicial poseía un déficit considerable de galenos, se quedó con menos de la mitad. Utilizaron el mecanismo de infundir el pánico en esos sectores de clase media mediante el incremento de virulentas campañas contrarrevolucionarias y anticomunistas y ofrecieron una política de “brazos abiertos” con posibilidades económicas muy por encima de las que nuestro país podía brindar. Igual política siguieron con profesionales y técnicos de otras esferas, de los pocos con que contaba el país en ese entonces, con el objetivo de intentar paralizar las industrias y otras esferas económicas que habían sido nacionalizadas por la Revolución.

Desde ese momento, las distintas administraciones norteamericanas que han coexistido con el gobierno Revolucionario cubano en estos más de 50 años, han ido esbozando una política migratoria sui géneris que se aplica única y exclusivamente a nuestro país. En virtud de ese “bondadosa” procedimiento, somos el único país del mundo a cuyos ciudadanos se les permite asentarse y trabajar en el territorio de los EE.UU. sin visa alguna, en virtud de la criminal “Ley de ajuste cubano”. Si, Ud. amiga o amigo lector es ciudadano de cualquier otro país del mundo, incluyendo en esto a los europeos, necesita una visa de emigrante para asentarse en los EE.UU. y poder trabajar. Si proviene de México o de cualquier otro país de América Latina, el Caribe o África, corre el riesgo de que le apliquen una de esas nuevas regulaciones, como la que se dictó recientemente en Arizona, mediante la cual, solo por  su apariencia física, la policía puede detenerlo en la calle y solicitarle su documentación, no importa si Ud. nació en los EE.UU. hace 50 años.

¿Por qué se hace eso con Cuba? Evidentemente con el objetivo de desestabilizar nuestra economía, de tratar de crear un caos en la sociedad cubana, de agredir nuestros planes de desarrollo, de fomentar el descontento entre nuestros ciudadanos.  Se trata de una política encaminada a estimular las salidas ilegales porque, como norma, el gobierno de los EE.UU. ha obstaculizado la posibilidad de emigrar desde Cuba hacía ese país de manera legal, ordenada y segura.  Por todo lo anteriormente dicho y por muchas otras cosas más que van desde agresiones militares hasta ataques biológicos en el área de la sanidad humana, vegetal y animal, nuestro país se ha visto precisado a tomar medidas en la esfera migratoria para protegernos.

Los tiempos evolucionan y algunas de las regulaciones vigentes hasta el momento ya resultaban obsoletas.  Nuestro país ha resistido la acometida del imperialismo y una tras otra ha  rechazado victoriosamente cada agresión a un alto costo, pagado con estoicismo, combatividad y unidad. El país en estos momentos esta enfrascado en un proceso de cambios que se aplican con la aprobación de la mayoría de ese mismo heroico y decidido pueblo cubano. En ese nuevo escenario, “por la voluntad común de la Nación Cubana”, nuestro Gobierno actualiza y flexibiliza la política migratoria, que entrará en vigor a partir del 14 de enero de 2013.

Pero aún cuando los tiempos han cambiado, las agresiones no han cesado. Es por eso que no podemos bajar la guardia  y mientras que persistan políticas destinadas a despojarnos de nuestros recursos humanos, que con tanto esfuerzo el pueblo trabajador coadyuva a formar, nuestro país se verá obligado a mantener las medidas que sean pertinentes para defendernos.

El anuncio ha tenido una gran repercusión. En cada asentamiento humano de nuestro país residen muchas personas que tienen familiares en el exterior. Si en los primeros momentos de la Revolución los que emigraban formaban parte, en su mayoría, de personas vinculadas de una u otra forma a la dictadura de Batista y después emigraron otros grupos de burgueses y elementos vinculados a la burguesía criolla que hicieron causa común con el Gobierno de los EE.UU. para destruir a la Revolución; paulatinamente esa composición fue cambiando y la emigración comenzó a estar formada por personas que buscaban otros rumbos con un criterio diferente, fundamentalmente por razones económicas o de otro tipo, muy lejanas a los criterios retrógrados y contrarrevolucionarios de los integrantes de las primeras oleadas.

La gente del barrio ha recibido este anuncio cono mucha satisfacción. Era algo que se esperaba desde hace algún tiempo. Hay muchos aspectos de las modificaciones de la Ley que implican una flexibilización de los trámites para salir del país en viajes de visita temporal o para emigrar. Por otra parte se establecen medidas que facilitan los procedimientos a aquellos cubanos, que habiendo emigrado con anterioridad, desean regresar al país. Estas medidas se inscriben “dentro del proceso irreversible de normalización de las relaciones de la emigración con su Patria”.[2]

Por su puesto, hay un diminuto grupúsculo de personas fuera del país, los que integran esas organizaciones que durante todos estos años han servido sumisamente a las agencias especiales del gobierno de los EE.UU., que ya ha comenzado a cacarear y desbarrar contra las modificaciones anunciadas por el Gobierno Cubano. Lo que me hace pensar en algo que decía mucho mi abuelita: “si tus enemigos critican tus acciones es porque le hacen daño”.

Es verdad que no todos podrán entrar. Qué creen, que  después de 50 años nos chupamos el dedo. Entrarán la inmensa mayoría de cubanos que por las razones que fueran se encuentran ahora asentados en más de 150 países y que mantienen vínculos estables y respetuosos con su Patria, su familia y sus amigos. Los que se han dedicado al negocio de la contrarrevolución y han vivido de eso todo ese tiempo, en mi modesta opinión, tendrán que conseguir un boleto para la Luna, a no ser que se disponga lo contrario por razones de humanidad.

La pelota está del lado de allá. ¿Será que nuestros “dilectos enemigos” pedirán al nuevo gobierno que resulte electo en los EE.UU. el próximo 6 de noviembre, que realice los cambios migratorios que la mayoría de los latinos  y de otras nacionalidades exige? ¿Le pedirán al Gobierno de los EE.UU. que flexibilice los trámites para otorgar visas de forma legal y ordenada a los cubanos que quieran ir a visitar a sus parientes en aquel país? ¿Les pedirán lo mismo a los países europeos?

En nuestro país estamos tranquilos y felices porque lo que el Gobierno ha anunciado lo ha cumplido y  que sigan ladrando, eso quiere decir que vamos bien.

J. M. del Río.


[1] Ver editorial del periódico Granma, Órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, del día 16 de octubre 2012.

[2] Ibídem.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: