El debate en #Miami sobre la #LeyMigratoria. Por qué grita la contrarrevolución.


Por:  J. M. del Río

En cada oportunidad que el Gobierno Revolucionario  anuncia la promulgación de alguna medida, no importa cual sea el tema,  ruidosamente se alzan de inmediato las voces de los que integran la consabida claque del imperio, quienes, siguiendo la batuta de su director, tratan de marcar pauta sobre lo que los demás deben pensar y decir.  Si Ud. sigue el tema cubano podrá desmentirme si lo que aquí afirmo no se ajusta a la verdad.

Compare las declaraciones que hacen estos personajes a los medios de prensa escrita, oral y televisiva, algunos de cuyos medios “impensadamente” siempre escogen a los mismos “portavoces” de entre los representantes del “exilio cubano” o de los “opositores pacíficos” de dentro del país. Observe que con algunas variantes en el repertorio, quizás atribuibles al “IQ”[1] de cada interlocutor, estos  “adalides” de la información dicen casi siempre más o menos lo mismo, utilizando las palabritas claves tales como: “régimen castrista”, “dictadura de los hermanos castro”, “abusos de los derechos humanos” y otras por el estilo, aplicando, como hemos dicho en otras oportunidades el método nazi perfeccionado por Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda de Hitler; quién en un momento de inspiración afirmó: “Las masas son mucho más primitivas de lo que imaginamos. La propaganda debe ser por tanto, simple y repetitiva”. He ahí la clave del similar procedimiento que aplican ahora los especialistas de la Agencia Central de Inteligencia, que aderezan con este otro concepto emitido por el propio Hitler en su libro Mein Kampf: “lanzar (…)una verdadera descarga de mentiras y difamaciones contra el adversario que parezca más peligroso(…), para lograr debilitarlo y obtener el éxito”.

Cuando el atento lector examine alguna declaración de quien quiera que sea de los incluidos en esta fauna que vive del “anticastrismo”, compárela con alguna declaración de los voceros del Departamento de Estado o de la Casa Blanca y trate de encontrar alguna diferencia de contenido. Seguramente que no la encontrará. La línea de mensajes a la que están suscritos es la misma, porque proviene de la misma fuente.

Hay que reconocer que aunque cuentan con recursos ilimitados y sofisticados medios técnicos para su labor, son poco creativos y como en estos más de 50 años en que la Revolución Cubana se ha mantenido firme y decidida a seguir adelante y han ido surgiendo en el continente otros “adversarios” que también son peligrosos para ellos, comienzan a endosarle a Chávez, a Evo, a Correa y a otros líderes latinoamericano, los mismos títulos, sobrenombres o algo parecido, similares o los que le han pretendido colgar a nuestros dirigentes. Obviamente se han embuchado como dogma irrefutable, del  concepto nazi de que “las masas son primitivas” y que “con repeticiones insulsas pueden ser fácilmente engañadas”.

La Portavoz del Departamento de Estado “saludo el anuncio de  flexibilización de la política migratoria en Cuba”, aunque puntualizó algunas cuestiones que en su criterio no cambian. Quizás de lo que dijo, lo que más la ubica como “vocera” de esa Institución del Imperio  fue que “en todo caso, el anuncio cubano no creo que cambie nada las leyes en vigor en EE.UU.”. Esto significa que la Ley de Ajuste Cubano mantendrá su vigencia, hasta que “Dios mande”. Dijo además algo que mueve  a chanza: “siempre urgimos a las familias cubanas que utilicen la reunificación familiar legal (…)”. Y yo pregunto ¿entonces por qué la Ley de Ajuste que estimula la emigración ilegal?”.

Otro portavoz de ese mismo Departamento descubrió el agua tibia al declarar que “los cubanos, aún sin necesidad de permisos de salida, requerirán visas de entrada para casi todos los países de la región” y afirmó además “que EE.UU. mantendrá sin cambio sus requisitos de visas y los ciudadanos cubanos aún necesitarán una visa o autorización válida para entrar en este país”. No aclaró que eso se aplicará para aquellos que quieran emigrar o viajar de forma ordenada y segura. Los que opten por un viaje ilegal y riesgoso no tienen problema alguno. Esos seguirán siendo recibidos “con los brazos abiertos” según lo dispone la “bondadosa” Ley de Ajuste Cubano, que como se sabe fue promulgada “porque los cubanos tienen que huir de la tiranía castro-comunista”. Señor Portavoz, no se percata Ud. que ahora no tendrían que “huir” si su magnánimo Gobierno les otorgara una visa para una “emigración ordenada y segura” como ustedes gustan de pregonan por las cuatro esquinas.

Punto y aparte para referirme a la señora Ileana Ros-Lehtinen y al caballero Marco Rubio, solo para aconsejarles a la congresista y al senador norteamericanos de origen cubano, que actúen con cautela. Hoy, la mayoría de los cubanos no vota, y sus plataformas electorales plegadas de un anticastrismo furibundo solo  tiene en cuenta la élite de ultraderecha que  emigró en la primera década de la Revolución. Pero cada día más sus discursos  se alejan de su potencial base de votantes. La comunidad cubana asentada en Miami cambia rapidamente.  ¿Ustedes dos están convencido que hablan a nombre de todos los electores de origen cubano del sur de la Florida? El tema migratorio no parece ser su fuerte en cuanto al voto hispano se refiere.

Sobresale en la gritería el diminuto grupúsculo de personas fuera del país que se autoproclaman “líderes del exilio” cubano. ¿Quién le otorgó ese título? ¿De que “exilio” estamos hablando, si la inmensa mayoría de esos cubanos puede visitar su país cuando lo  deseen? En ese disminuido y menguado grupo incluimos, entre otros,  a comediantes tales como Ramón Saúl Sánchez, Janisset Rivero, Omar López Montenegro y Ángel D´Fana. No es que tenga algo especial contra ellos; pero estos se hallan entre los que más gritan y “guapean” por mantenerse en la nómina de las Agencias del Gobierno de los EE.UU., viven del “anticastrismo” y no hablan ni  pueden hablar a nombre de los miles de cubanos que habitan fuera de Cuba y que cada vez que tienen una oportunidad viajan a Cuba a “cargar las pilas”, visitar a sus familiares, tomarse un trago de ron o una taza de café con sus amigos o simplemente a recrearse con el sol y la arena de nuestra paradisíacas playas. Esos mismos que con las nuevas medidas podrían, si lo desean, presentar una solicitud ante algún consulado cubano en el exterior o ante las autoridades competentes en nuestro país, para obtener la residencia permanente en Cuba.

La  mayoría  de los cubanos radicados en más de 150 países de todo el mundo aprecian positivamente  las medidas, tanto para los cubanos de la Isla, como para los que viven fuera. Incluso, les guste o no comentan de manera comprensible las medidas planteadas para los profesionales, no solo por el hecho de qu Cuba ha sufrido muchos despojos, sino porque los profesionales en este país sin recursos le cuestan al pueblo.

De  el ¨cotilleo miamense¨  trascienden preocupaciones: hay que apretar porque la ¨jugada¨ se pone apretada, cómo queda la ley de ajuste  y  cómo quedamos nosotros, qué haremos para mantener al ¨ exilio¨  en ¨orden¨. Tendremos que romper más discos y meter más leyes  para mantenerlo en el cinturón.

La pelota está en la cancha enemiga. ¿Estoy diciendo algo que sea mentira?

 

 


[1] Para no pecar de pedante “posmodernista” aquí va la traducción: Medida de inteligencia obtenida a través de pruebas de aptitudes.

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