¿Y ahora qué?. El tema migratorio y la gran mentira.


Por:  J. M. del Río

“Cuba no busca un certificado de buena conducta”

Han pasado 50 años de la llamada por nosotros “Crisis de Octubre[1]”. En aquellos tensos días de octubre de 1962, “El pueblo cubano (…), protagonizó un imperecedero ejemplo de serenidad, decisión y valor que forman parte de sus tradiciones revolucionarias y de su moral de lucha, pues como dijera Fidel poseía algo mucho más importante: sus proyectiles morales de largo alcance que no se pueden desmantelar y no serán desmantelados jamás”.[2]

Traigo a colación este acontecimiento histórico porque es una muestra de la posición de firmeza que ha mantenido siempre nuestro país, incluso en los momentos más álgidos, ante todos los intentos del imperialismo estadounidense por tratar de desestabilizar, subvertir y destruir a la Revolución. Y como nuevamente hablaré de las medidas tomadas por nuestro Gobierno para actualizar la política migratoria cubana, considero que es importante subrayar esos antecedentes históricos, para dejar sentado que se trata de disposiciones dictadas por decisión soberana del Estado cubano, que responden solamente al interés del pueblo cubano y su emigración y que, como dijo el Secretario del Consejo de Estado Homero Acosta, en el programa informativo de la TV cubana del 24 de octubre, “Cuba no busca con ellas un  certificado de buena conducta”.

Utilizaré algunas de los datos oficiales que se informaron en ese programa para “intercambiar” con algunos personajes que utilizan el ciberespacio y otros medios masivos para divulgar su adulterada propaganda al estilo goebbeliano, diseñada para ellos por sus “reichsleiters”[3] de la CIA, que desdeñosamente pretenden hacer creer que esos mensajes son de su propia cosecha y que por esa labor servil y despreciable ganan incluso “dudosos” premios y “títulos” cuasi nobiliarios promovidos por sus mentores.

Me cometan que una de esas “ciberdisidentes” de la que se dice, proyecta convertirse en “ombligo de la disidencia”, amenaza con poner a prueba las anunciadas medidas  migratorias intentando actualizar su pasaporte después del 14 de enero, fecha  en que entran en vigor las nuevas regulaciones, para “demostrar” que en realidad no habrá cambios y que el “Gobierno sigue obstaculizando la salida de los cubanos”.  En respuesta a esto, que no es más que una vulgar manipulación para no reconocer lo que realmente ha estado sucediendo hasta el momento, que con las nuevas medidas se flexibiliza aún más,  se ofrece un dato apabullante: entre el año 2000 y el 31 de agosto de 2012, de los cubanos que solicitaron el permiso de salida lo recibieron el 99,4 %, Solo un 0,6 % fue denegado por razones fundadas. ¿Se encuentra esa empleada  de la CIA en ese reducido grupo del  0,6%? Si es así, la susodicha sabrá por qué; pero lo más inteligente de su parte sería dejar a un lado la petulancia para que pueda percatarse que ni ella ni sus compinches  representan a los cubanos que quieren viajar y que en su inmensa mayoría recibirán su pasaporte cuando lo soliciten.

Otra pregunta que se desprende de lo anterior. Podría esta “ciberdisidente” creída de altura por obra y gracia de los agoreros del imperio, los demás “ciberdisidentes” de segunda clase, los “disidentes tradicionales”, los “periodistas independientes”, los “intelectuales de latón”, “terroristas”, “neo-terroristas” y otros pertenecientes a la claque del imperio, solicitar, implorar o demandar al Gobierno de los EE.UU. y a los países cuyas regulaciones migratorias entorpecen la tramitación de visas para los cubanos que quieren viajar de forma legal, ordenada y segura por razones particulares, que igualmente flexibilicen sus normas migratorias. Recuerden que todo aquel que reciba su pasaporte puede viajar cuando lo desee; pero necesita una visa. La  pelota está en cancha contraria.

Veamos otro dato que “desinfla globos”. Desde el mismo 1ro de enero de 1959 los enemigos de la Revolución Cubana acusan a nuestro Gobierno de impedir la salida de los cubanos y  los que “logran huir del castrismo”, se convierten en “exiliados políticos”, “refugiados políticos” y otras denominaciones que pretenden crear la entelequia de que se trata de víctimas de “la dictadura castro-comunista”, a los que se le imposibilita el regreso. Lo real, lo objetivo, lo verdadero es que “con el paso del tiempo la emigración cubana ha cambiado de forma considerable de una eminentemente política, en los primeros años de la Revolución, a otra motivada por razones económicas[4]”. En el año 2011 viajaron a Cuba más de 400 mil cubanos residentes en el exterior, de los cuales cerca de 300 mil residen en los EE.UU. Con la actualización de las medidas migratorias esos viajes se facilitarán aún más, incluso para los que salieron del país utilizando vías ilegales no violentas. ¿De cuando a acá  un “exiliado político” que huyó del “régimen tiránico de su país”, regresa gozosa y placenteramente a su país de origen para visitar a sus familiares y amigos? ¿De qué estamos hablando? Simplemente se trata de personas que por una u otra razón decidieron ir a vivir a ese país (o a otro), que mantienen una posición respetuosa, que mayoritariamente se oponen a las medidas contra Cuba que afectan principalmente a sus familiares y amigos y que aspiran a un clima de paz y a relaciones normales entre los dos países, para poder viajar sin tropiezos ni ataduras como las que aún  mantiene el Gobierno de los EE.UU.

Señoras y Señores “ciberdisidentes“, “ciberdisidentes” de segunda clase, “disidentes tradicionales”, “periodistas independientes”, “intelectuales de latón”, “terroristas”, “neo-terroristas” y otros pertenecientes a la claque del imperio, me permito recordarles que ustedes, que componen un grupúsculo de serviles y abyectos empleados del imperio, no representan al pueblo cubano ni a su emigración. Bájense de esa nube. Y para los que se presentan como “ombligos de la disidencia” es bueno que conozcan que la Revolución no se acabará si no pueden viajar y si viajan, tampoco. No se crean cosas. No inflen más globos  que solo sirven para “embarcar” a sus mentores. Y mientras digo esto estoy disfrutando de la lectura de las declaraciones de la Presidenta de la Comisión Electoral Nacional: el voto por la Revolución y por el Socialismo fue masivo.  Si los antes citados mercachifles  han optado por la minoría, yo por mi parte opté por la mayoría. ¿No se trata de eso la democracia?

[1] Los Soviéticos la llamaron “Crisis del Caribe” y los norteamericanos “Crisis de los cohetes”.

[2] Ni aún al borde del holocausto, este pueblo se doblegó (II). General de División Sergio del Valle Jiménez, periódico Granma, 20 de octubre de 2012.

[3] Funcionarios nazis del estado Alemán durante el régimen hitleriano.

[4] Información brindada en el programa informativo especial de la TV cubana del día 24 de octubre.

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