#Cuba en Santo Domingo.


Silvio permanece en el tiempo porque ha sabido ser siempre un  hombre comprometido con cada tiempo.

 

Por: Iroel Sánchez

Pasadas las diez de la noche de este 28 de abril concluyó en el Auditorio Juan Bosch de la Biblioteca Nacional de Repúblia Dominicana una jornada en la que dos gigantes de cultura cubana regalaron a los asistentes la oportunidad de relacionarse de manera diversa y rigurosa con la música de la Isla.

Primero fue la presentación del “Cancionero” de Silvio Rodríguez, en la que José Antonio Rodríguez, trovador y ministro de cultura dominicano, y Túpac Pinilla, editor del libro, acompañaron al autor de Ójala.

Silvio no habló de sí mismo. Intervino para elogiar el riguroso trabajo editorial de Túpac con el libro, rendir tributo a la valentía de Eduardo Castañeda -el joven que en tiempos de incomprensiones luchó por hacer la primera compliación de sus canciones- e informar que las ventas del libro irían a la Fundación Alas de nido, dedicada a ayudar a niños con parálisis cerebral en República Dominicana, con la que colabora hace tiempo. Ante una solicitud del ministro José Antonio, Silvio explicó que el título de la compilación de sus creaciones busca “dignificar” el sentido de las humildes ediciones de textos de canciones que se publicaban hace años en Cuba y reconocer el valor literario de esas obras musicales que desde el medioevo español vienen aportando a la riqueza de la cultura en lengua castellana, más allá del empobrecimiento que puede haber provocado su uso comercial.

Túpac testimonió  acerca de su trabajo con Silvio en la edición del libro y también sobre su cercanía con la obra del trovador. Esta última pudiera ser la de muchas familias cubanas, donde todas las generaciones comparten  la devoción por las canciones de alguien que como dijo él -cito de memoria-  ”permanece en el tiempo porque ha sabido ser siempre un  hombre comprometido con cada tiempo”.

Luego vino una nutrida cola, frente a la que durante casi hora y media Silvio permaneció firmando libros para luego sumarse en primera fila al concierto “Brouwer flamenco”, con la interpretación de la obra de Leo Brouwer realizada por el guitarrista Josué Tacoronte junto a músicos y bailarinas de República Dominicana, México y Cuba, en que la flautista Niurka González cosechó los mayores aplausos.

Fue un recorrido por parte de la creación del gran músico cubano que dio también la oportunidad de escuchar las palabras nobles e ingeniosas de Tacoronte, y apreciar la honestidad y pasión con que Leo defiende el rigor artístico en las tres veces que intervino sobre el escenario. Al menos yo evoqué las pocas  imágenes que ha legado el cine de aquellas jornadas de trabajo en el Grupo de  Experimentación Sonora del ICAIC, encabezadas por Leo, donde aparece al frente del concentrado de talento que fue aquella agrupación legendaria.

En apenas cuatro horas, dos de los más altos exponentes de la cultura cubana en tiempos de Revolución, demostraron en acciones propias, y también a través de otros, por qué no sólo han hecho música sino han sido escuela de ética dentro y fuera de la Isla.

Publicado el 04/30/2013 en Cuba, Cultura, Derechos Humanos, Música, Sociedad y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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