Todos somos iguales, menos algunos.


Por: Lázaro Fariñas*

Parece que la crisis económica que ha estado atravesando EE.UU. desde finales del 2008 no ha afectado, en lo más mínimo, los bolsillos de la Casa Blanca. Se ha hablado, discutido y legislado sobre el tema de la crisis. Se han llevado a cabo recortes en diferentes programas gubernamentales e incluso, se ha amenazado sobre la necesidad de hacerlos también al Seguro Social y al cuidado de salud, programas de los cuales dependen millones de ciudadanos de este país. Pero nada de eso ha afectado ni reducido los gastos personales de los miembros del poder ejecutivo en Washington.

En febrero de este año, el Vice Presidente Joe Biden viajó a Europa por un asunto supuestamente relacionado con sus funciones. En realidad, no hay nada extraño en que un alto funcionario del gobierno viaje al exterior, lo que sí es difícil de entender es el gasto que esos viajes representan.

El Vice estuvo una noche en París y otra en Londres. En París, se hospedó en el Hotel Intercontinental Paris Le Grand, un hotel cinco estrellas situado en el centro de la ciudad, al lado de la Gran Opera de París y que tiene como cafetería del mismo al famosísimo Café de la Paix. Claro que es un magnífico hotel para tan grandísima personalidad. Pero el problema no es el lujo del establecimiento, sino su costo. Del dinero del erario público de EE.UU. salió la pequeña cantidad de $585,000.50 para cubrir el gasto ocasionado por el Vice y su comitiva. ¿Qué les parece? Una sola noche de hotel por tan solo medio millón de dólares. Realmente, no me puedo ni explicar que se hable de eliminar programas sociales necesarios por la crisis económica y que en medio de la misma el gobierno se gaste medio millón de dólares por una noche de hotel para el Vice Presidente. Es verdad que medio millón de dólares en el presupuesto de este país es como un grano de arroz en una arroba del mismo, pero con medio millón de dólares se mantienen a 17 familias estadounidenses por todo un año. Sin embargo, los gastos de Biden no se quedaron ahí, ya que la noche siguiente se hospedó en el Hyatt Regency London-The Churchill Hotel y su costo fue de $459,338.65, poco más que $100,000 dólares menos que París. Hay que agradecerle al Vice que le haya ahorrado al fisco esa cantidad de dinero.

Así es que las dos noches que se pasó Joe Biden en París y Londres costaron un millón de dólares. Como está la situación económica en este país y con los adelantos tecnológicos que hoy en día existen, ¿no hubiera sido mejor que el Vice Presidente se hubiera quedado en Washington y hubiera hecho una video conferencia con los que se entrevistó en París y Londres?

En 1998, cuando la situación económica estaba en su mejor momento, el Presidente Bill Clinton, en viajes que hizo a África, Chile y China, se gastó, $42.8, $10.5 y $18.8 millones respectivamente. En el viaje a África iba con una delegación de 1302 personas, lo cual resultó en un costo de más de $32,000 por personas. Pero bueno, aquellos gastos, en aquel tiempo, eran peccata minuta, ya que el país atravesaba por una de sus mejores épocas económicamente hablando. Cuando la administración de Clinton, el país vivía con un superávit y se creaban programas sociales, no se amenazaban como ahora está ocurriendo.

Pero no es solamente en los viajes de Biden y del Presidente, quienes al menos están cumpliendo la misión de gobernar a este país,  donde se malgasta el dinero, sino en los que ya no son presidentes en funciones, como es el caso de los cuatros ex presidentes que aun están vivos y que siguen generando gastos. Cuando un presidente en este país deja el cargo, tiene una pensión anual de $200,000 más $96,000 para gastos de una pequeña oficina. Es verdad que no es justo que los presidentes no tengan derecho a un retiro que les permita vivir decorosamente una vez que abandonen la Casa Blanca, aunque ellos siempre tienen grandes entradas por conceptos de conferencias, libros publicados con sus memorias, etc., etc., pero además, nunca se ajusta a esa cantidad de dinero. Por ejemplo, el año pasado, le costó al estado $3’700,000 dólares el mantener los gastos de los ex presidentes.

Cuando hay tantos ciudadanos sin trabajo, cuando hay miles y miles de personas que han perdido sus viviendas, cuando se amenazan con recortes los programas sociales, ¿no sería justo y humano que los gobernantes y ex gobernantes de este país se apretaran el cinturón de los gastos y dejaran de gastar cientos de miles de dólares en una noche de hotel?

*Lázaro Fariñas periodista cubano residente en EE.UU.

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