El culto a los Estados Unidos en Europa


 

Por: Emrah Kaynak

La relación que Europa cultiva con los Estados Unidos se parece a la relación tradicional metrópoli-colonia con la diferencia que la antigua colonia se convertía en modelo de tipo universal. El menor acontecimiento que se desarrolla en los Estados Unidos tiene una proyección extraordinaria en el Viejo Continente. Un atentado provoca tres muertos al otro lado del Atlántico y en seguida el plan de seguridad “Vigipirate” se refuerza en Francia; un ciclón está a punto de tocar la costa Este de los Estados Unidos, después de haber devastado el Caribe, y es toda Europa la que contiene la respiración. 

La explosión doble que golpeó el maratón de Boston tuvo una exposición en los medios de comunicación extraordinaria: tanto en ediciones especiales de la prensa escrita como en la televisión. Un acontecimiento similar en un país periférico no sería ciertamente beneficiado del mismo eco. Al contrario, los Estados Unidos son acurrucados sobre su sociedad y no hacen caso a lo que pasa más allá de sus fronteras, excepto cuando sus intereses inmediatos están en juego.

Lo que es nombrado ”mundialización” es en realidad solo la propagación viral de la cultura consumerista estadounidense y de su correlato moral en el resto del mundo. Lo que pasa en los Estados Unidos prefigura, muy a menudo, lo que pasará dentro de poco en Europa: combate entre el “moderno” neoliberalismo angloamericano y el “antiguo” modelo social europeo. Sarkozy, que hacía footing en Nueva York ataviado con una camiseta NYPD, encarna perfectamente esta devoción infantil por el Tío Sam. En su tiempo, declaraba al periódico Le Monde: “me gusta la energía y la fluidez de los Estados Unidos. Este sentimiento que todo es posible. Esta impresión – puede ser artificial – que sagas son posibles, que se puede empezar desde cero y subir muy alto, o bien lo contrario“.

La subordinación de Europa es política, económica e intelectual. La política exterior europea ya está bajo tutela, mientras que el mercado europeo no es más que una feria de mercancías estadounidenses. LA UE es la tierra más importante de acogida del mundo para las mercancías, los servicios y los capitales procedentes de los Estados Unidos.

Inglaterra, Francia y Alemania que eran las incubadoras de las corrientes vanguardistas de pensamiento, se contentan cada vez más con calcar los conceptos y las ideas marcadas con sello estadounidense. Todo lo que es estampillado por los Estados Unidos, en comparación  con cualquiera de sus equivalentes estándar, representa per se un valor agregado. El Made in USA beneficia de una atractividad incomparable. Este fenómeno concierne tanto a las nuevas tecnologías (Apple, Microsoft, Google, Facebook), como a la industria textil (Nike), las producciones culturales de masa (cine, música…), las bebidas y los productos alimentarios (Coca-cola, Mc Donald).

El teatro, los juegos, las farsas, los espectáculos, los gladiadores, los animales curiosos, las medallas, los cuadros y otras drogas como aquellas eran para los pueblos antiguos los cebos de la servidumbre, el precio de su libertad perdida, las herramientas de la tiranía. Este medio, esta práctica y estos señuelos eran los que utilizaban los antiguos tiranos para adormecer a sus vasallos bajo el yugo. Así, los pueblos embrutecidos, divirtiéndose con tales pasatiempos, cebados en un vano placer que los deslumbraba, se habituaban a devenir esclavos tan neciamente como -pero más mal que- los niños que aprenden a leer con imágenes brillantes ” ya avisaba hace unos cuatro siglos Etienne de La Boétie.

Esta aculturación psicológica se expresa de manera temeraria y flagrante a través de la anglomanía que reina tanto en las capas populares, como en el seno de las élites dirigentes. Publicistas, periodistas, científicos, políticos recurren abusivamente al inglés que está supuesto a añadir un suplemente de seriedad. El inglés se convierte en un supraidioma que relega a los otros idiomas el nivel de dialecto regional. Además de un vector de comunicación, una lengua es un objeto ideológico que manifiesta una cosmovisión, es decir, un modo de aprensión general de la vida.

La onda del culto a los Estados Unidos, la idea que es el mejor país del mundo, se extiende en Europa entera y en el resto del universo. Después de los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, Europa había proclamado sus afinidades electivas con los Estados Unidos bajo el aforismo “somos todos americanos“. Esta declaración de sumisión se plasmó durante los últimos años en los hechos y en los espíritus. La conversión a la cultura usamericana, al neoliberalismo, al espíritu del tiempo, engendra inexorablemente la alienación y el estrechamiento del horizonte.

Publicado el 05/20/2013 en Cultura, economía, Estados Unidos, Inversiones, Política y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

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