Conmociones en #Estocolmo 2013 (#Cuba #Miami #Washington #USA)


ARTHUR GONZÁLEZ

Para los cubanos asalariados de Washington que tuvieron el privilegio de contar con boletos de avión, hospedaje, comida y transporte gratis, con tal de que difamaran de su propia patria en la capital de Suecia, durante el Stockholm Internet Forum (SIF) bajo la figura de Internet Freedom for Global Development, deben haberse sentido muy impresionados por los sucesos acontecidos en ese país, pasado solo unos días de culminado dicho evento.
¿La razón?, muy sencilla, las manifestaciones populares que se llevaron acabo y sobre todo la salvaje represión de la policía sueca contra los pacíficos manifestantes.

Me hubiese gustado verle las caras a la acaudalada diplobloguera oficialista de los Estados Unidos Yoani Sánchez y al resto de los diplodisidentes cubanos Laritza Diversent, Antonio González-Rodiles, Roberto de Jesús Guerra, Eliécer Ávila y Miriam Celaya, al conocer que en Estocolmo se ejecutan esas represiones policiales.

Para ellos debió ser el colmo de la “democracia”, el poder manifestarse “libremente” y también recibir con “plena libertad”, golpes brutales de los policías avituallados como guerreros al mejor estilo de filmes de ficción y soportar estoicamente potentes chorros de agua fría y gases lacrimógenos.
Seguramente vivieron experiencias inolvidables en esos días, pues en Cuba ellos nunca han visto cosas semejantes. La última vez que esas acciones se vivieron en la Isla fue antes de 1959, cuando la policía del tirano Fulgencio Batista, asesorada y apertrechada por el gobierno norteamericano, se lanzaba en forma idéntica contra los estudiantes universitarios y obreros que bajaban por la escalinata universitaria habanera.

Lastima que en las actividades colaterales de ese Congreso no se debatieran la situación de los derechos humanos de los griegos, españoles, franceses, italianos, portugueses, chilenos, panameños, peruanos, mexicanos y norteamericanos, e incluso de los miles de asesinados en la frontera de Estados Unidos y que sus muertes no fueran reivindicadas por los llamados “activistas de los Derechos Humanos” en Cuba, como tampoco lo son las de cientos de periodistas de carrera del hermano México.

Sin embargo, para falsear realidades, tergiversar situaciones internas en Cuba si les sobró el tiempo, al final tenían que ajustarse al plan trazado por Washington para mantener la matriz de opinión diseñada por ellos, y a la vez justificar los costosos gastos en que incurrió la CIA y sus organizaciones pantallas como la NED y la USAID.

Uno de los aspectos más valiosos de la experiencia vida por el grupúsculo contrarrevolucionario, entrenado por la misión diplomática norteamericana en la Habana, debió haber sido cuando ninguno de ellos tuvo que reclamar el derecho a la educación, pues todos alcanzaron niveles de enseñanza superior sin costo alguno, gracias al sistema socialista cubano que tanto atacan.

Ninguno solicitó derecho a ser tratado en un hospital como un ser humano, sin tener que presentar el comprobante de un seguro social antes de poder decir su dolencia; en Cuba eso no les sucede por obra de la revolución que ofenden y calumnian.

Ninguno habló del derecho al trabajo, porque gracias al financiamiento que les asigna anualmente el gobierno norteamericano de 20 millones de dólares para subvertir el orden interno en Cuba y ejecutar actos provocativos y propaganda mediante el uso de Internet, desde los predios diplomáticos de Estados Unidos, Suecia y Eslovaquia, no necesitan trabajar, algo que seguramente no les sucede a los demás participantes en el evento de Estocolmo.

Mientras en todos los países allí representados las propuestas giraban en torno a mejorar el uso de las tecnologías de la informática para impulsar más eficazmente los proyectos regionales y comunitarios, los cubanos mantenidos con el dinero yanqui, no tenían qué decir de esos proyectos populares, ya que lo primero que hizo la Revolución fue abrir centros con acceso a las tecnologías informáticas a nivel de comunidades.

Pero seguramente que ninguno de los diplodisidentes dijo una sola palabra del bloqueo que el gobierno yanqui impone a todo el pueblo cubano desde hace medio siglo, impidiendo la compra de la tecnología de punta fabricada o con know how norteamericano  y  que los cubanos desde la isla no pueden acceder a muchos sitios de Google y otros de interés científico y técnico.
Quizás en  el Forum de 2014 puedan decir algo al respecto.

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