Berta Soler asciende a “Consultante Consular” (#Cuba #EEUU #Madrid)


Berta y WashingtonPor J. M. del Río

Mi amigo Cantaclaro “se le cuela” al idioma inglés por haber vivido en aquel país 5 años. Decía mi abuelita que “la necesidad hace parir hijos machos”. No se porque lo decía, pero se que significaba que cuando uno está en apuros es capaz de hacer cualquier cosa por compleja que sea. Eso le sucedió a Cantaclaro cuando recién llegado nada más y nada menos que a la ciudad de New York, la ciudad de los rascacielos, a la convulsa ciudad que cada día se asemeja más a una olla de presión donde se cocina un gran ajiaco, por la variedad de procedencias y nacionalidades que puede uno encontrar allí, tuvo que batirse con el idioma.

Así aprendió a “machucar” el inglés, por eso ayer cuando lo vi en el parque me dijo muy orondo: ─«Me acabo de enterar que ahora “Doña” Bertha Soler, además de cabecilla de las llamadas “Damas de Blanco” es también “Consulate consultant”»─. Como mi inglés no pasa del “Tom is a boy…” le pedí a mi amigo que me hablara en “cubano” y con aires de profesor de la universidad de la vida, pasó a explicarme lo que recién había conocido.

«Esto que te voy a decir no es nuevo; pero yo me enteré hace poco» ─ me dijo Cantaclaro con mucha parcimonia ─, «resulta que la Doña regresó de su periplo internacional convertida en toda una controladora de la plata, que luego de pasar los tamices pertinentes, le llega a ella como “disidente” de primera categoría, con derecho a recibir, gastar y de vez en vez, distribuir.  Desde que llegó ha estado haciendo uso de las facultades todopoderosas, que no se sabe con exactitud quién le otorgó, porque parece ser que el “big brother”, lo que le interesa que la plata llegue hasta el eslabón más lejano de la cadena subversiva».

«Con ínfulas de mandamás, para lo que se documentó bien durante su periplo, la “Doña” ha regresado esgrimiendo un edicto de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA, principal financista de la Damas de Blanco), donde se establecen las órdenes para que cualquiera de las integrantes del grupúsculo, tenga o no parientes encarcelados, eso no es un requisito, para cobrar los $15.00 cuc mensuales que la Doña paga (se dice que la fallecida Laura Pollán pagaba $30.00 y se desconoce el motivo de la abrupta rebaja), la “Damisela encantadora” debe hacer el recorrido completo fijado para la jornada “anticastrista” y si no asiste a la cita, menos que menos».

«Pero eso no es todo ─ me dice Cantaclaro ─, como ya te dije, ahora resulta que la “Doña” además de “mete cabeza principal”, se está entrenando como “Consulate consultant”, que traducido al “cubano” como tu quieres, sería un “Consultante Consular” y en este caso del Consulado de la Sección de Intereses de los EE.UU. en La Habana (SINA). ¿Qué cómo ejerce estas nuevas funciones? Me he enterado a través de  fuentes con acceso a la información, que cuando alguna de estas damiselas “disidentes” de su propio grupúsculo, que está pensando viajar al paraíso norteamericano, si a la Doña no le cuadra, llama al funcionario de la SINA y le da el nombre de la discordante para que no se le otorgue visa».

«De buena tinta he sabido ─ aseveró Cantaclaro ─  que eso lo hacen también otros “grupusculeros” de “primera categoría”, con acceso directo a los funcionarios de la SINA. Da la casualidad que en esa camarilla que explota su posición aparentemente privilegiada, se encuentran también personajes de la calaña de Martha Beatriz Roque, Elisardo Sánchez Santacruz y Yoanni Sánchez. Estos dicen como alguien que conozco por sus enredos lingüísticos: “se puede estar conmigo en este jaleo, pero no sinmigo”. A fin de cuentas ganan los dos: el “grupusculero” porque hace gala de su influencia y le aprieta la tuerca a los que no entran por el redil y los funcionarios de la SINA,  porque como se ha hecho público recientemente, para ellos resulta un gran negocio negar visas[1].

Parece ser que la función de “Consultor consular”, es una plaza a la que pueden aspirar, sin recibir entrenamiento previo, los “disidentes” de primera clase, que quieren controlar a sus congéneres de segunda y tercera categoría, que para aspirar recibir alguna platica de la que sobra o a obtener una visa de la SINA, deben comportarse como corderitos amaestrados y seguir al pie de la letra el “edicto” del “grupúsculo”. “Doña” Bertha ya adquirió esa categoría, lo que mi amigo Cantaclaro no supo decirme, si también por eso recibe algún estipendio.


[1] Ver artículo de Néstor García Itúrbe: “El negocio es negar visas, no otorgar visas”, periódico Granma, 28/06/13, Pág. 7)

Publicado el 07/09/2013 en Contrarrevolución, Cuba, Derechos Humanos, Estados Unidos, Política, Sociedad, Variado. Añade a favoritos el enlace permanente. 10 comentarios.

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