¿Listo para ser cuentapropista? (#Cuba)


cuenta Por Eileen Sosin Martínez

Iván lo tenía todo: la materia prima, el dinero, los trabajadores, el espacio. Su cafetería arrancó con buena marcha, pero meses después la quiebra se hizo una realidad inevitable. “No juega la lista con el billete”, decía desalentado.

Por diversas razones, esta historia se repite con frecuencia también en otras modalidades del trabajo por cuenta propia. De hecho, no es un fenómeno exclusivo del contexto cubano: estadísticas internacionales indican que la mayor parte de los nuevos emprendimientos no tienen éxito.
Entonces, ¿de qué depende alcanzar los resultados esperados, y superarlos? ¿Es inevitable el fracaso? ¿Basta con tener “suerte” o tener “una mente de empresario”? Cuestiones como estas son las que busca responder Librada Taylor Martínez en su libro ¿Yo? ¡Cuentapropista!, de la Editorial Academia, un texto concebido como el abc para quienes deciden emprender un negocio.

TOME NOTA
Todo proyecto implica riesgos, incertidumbres y factores sobre los cuales no se tiene control. De ahí que la organización sea fundamental, enfatizando en aquellas variables que sí pueden manejarse de antemano.

La autora resalta que trabajar sin un horario fijo y sin tener que rendir cuentas a un jefe puede ser algo maravilloso, pero a menudo la práctica está muy distante de esto. “Por tanto, les digo que, a partir de que se forma la idea del negocio resulta muy importante tener preciso hacia dónde quiere llegarse y con cuáles medios”.
Aquí entraría a jugar el “plan de negocios”, donde se deben recoger por escrito y en detalle las estrategias, objetivos y acciones que habrán de seguirse para incursionar en el mercado, así como un análisis del sector y la competencia.

El documento debe incluir la descripción de los productos o servicios ofertados, las formas de comunicarlo, los recursos necesarios, la política de precios y un estudio del contexto donde estará ubicado el establecimiento. Esta redacción ayuda a no olvidar nada importante y permite mostrar una idea bien estructurada a familiares, amigos e instituciones que pudieran contribuir financieramente al emprendimiento. “Eso le da más tranquilidad a quien le prestará el dinero”, señala Taylor.
Otras ventajas son la posibilidad de planificar el presupuesto, establecer prioridades, reducir el margen de futuros errores, ayudar en la toma de decisiones y determinar las responsabilidades de cada cual.

Pero el plan no es una camisa de fuerza, sino que estará sujeto a cambios y actualizaciones, según la dinámica del mercado y las propias metas propuestas. Tampoco deben elaborarse a la carrera, más bien se trata de una “buena inversión”, en aras de que el negocio resulte, sea duradero y estable.
Durante el proceso de creación conviene plantearse algunas interrogantes, por ejemplo, si existe suficiente demanda para los productos o servicios que proponemos, cuáles necesidades de la comunidad se resolverán con ellos, o si hay algún elemento que los distinga respecto a la competencia. En este sentido, la autora de ¿Yo? ¡Cuentapropista! recomienda conformar una lista de clientes potenciales para demostrar que podría tenerse una posible venta.

El establecimiento de un negocio transita por varias etapas, la primera de las cuales concierne al marco legal. En este sentido, Taylor anota una serie de instituciones reguladoras con las que el emprendedor debe relacionarse para formalizar su proyecto desde el punto de vista jurídico.
Aquí figuran las Direcciones Municipales de Trabajo, la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT), la Dirección Municipal de Vivienda, las unidades territoriales de Higiene, Epidemiología y Microbiología, entre otras.

Luego, en la segunda etapa corresponde identificar la cantidad y el perfil de quienes trabajarán en el negocio. “Se sabe que el recurso humano es el activo más importante de toda empresa, y los éxitos se obran, ante todo, con personas y —solo en un segundo momento— con las ideas”. En gran parte de los casos, son los propios familiares quienes asumen la condición de empleados.
Cuando se trata de un matrimonio, ambos deben ser conscientes de los esfuerzos que conlleva el emprendimiento, y a la vez poner entusiasmo a lo que hacen. Si uno es subordinado del otro, o si los esposos llevan la administración a cuatro manos, son indispensables la confianza y el respeto mutuos, conversar sobre lo que sucede a diario, definir roles y responsabilidades de cada quien, así como preservar el ambiente familiar e individual.

De tal modo, compartir el trabajo y el hogar genera “un espacio no solo para crecer en lo laboral y económico, sino también para compartir sueños, esperanzas y anhelos”. Pero mucho ojo con la rutina del día a día, porque esta puede convertirse en baja productividad, falta de motivación, tareas inconclusas, decisiones que no se toman, desunión y conflictos con los demás miembros de la familia.
Finalmente, el tercer elemento esencial en la puesta en marcha del negocio corresponde a la contabilidad y las finanzas. Llevar ordenadamente las cuentas de la pequeña o mediana empresa permite seguir de cerca las operaciones realizadas, buscar alternativas para ahorrar y así obtener mayor rendimiento.

Sobre esta base pueden compararse inversiones, costos e ingresos, y con ello aplicar los ajustes convenientes. Los registros, formatos y controles contables han sido definidos por el Ministerio de Finanzas y Precios, según precisa la autora.
EL CLIENTE Y YO

“El mejor sistema financiero, la mejor publicidad, los mejores métodos y sistemas de producción no podrán contribuir en nada si las ventas no suceden, nada ocurre en el negocio hasta que vendemos, por lo que las ventas son la función básica del negocio”. Aparece entonces aquella persona que, según reza la conocida frase, siempre tiene la razón.
Sin embargo, no faltan por ahí vendedores malhumorados que lo dejan a uno con la palabra en la boca, y tampoco productos o servicios de escasa calidad, capaces de espantar incluso a los menos exigentes. Es por eso que Taylor propone algunas normas elementales que es imprescindible recordar: mostrarse respetuoso desde que el consumidor llega, tratarlo de “usted”, darle las gracias al finalizar la venta, brindarle la información que solicitó, no mentirle, cumplir los horarios de apertura y cierre…

Una esmerada higiene del local y la apariencia personal de los empleados también constituyen requisitos básicos. Es fundamental que el propietario del negocio explique a sus trabajadores cuál es la atención que deben brindarle a los clientes. No obstante, ocurre de igual forma que el maltrato viene por parte de estos. Para evitar tales situaciones, Taylor aconseja poner límites y dejar bien establecidas políticas y obligaciones. “Deben existir horarios, tarifas y condiciones que deben ser respetadas por ambas partes”.
Contrario a la imagen “clásica” del vendedor que habla sin parar hasta conseguir su propósito, saber escuchar puede ser una actitud más exitosa. “Las ventas efectivas requieren destrezas efectivas en el arte de escuchar, que a la vez resulta la clave del ‘arte’ de vender (…). Quien más habla no es el que más vende… sino que lo será el que mejor escucha”.

CREATIVOS
Probablemente, el primer paso en el camino para establecer un negocio sea contar con una idea brillante, poderosa. “Ponerse a hacer lo mismo que los demás es arriesgar demasiado en un entorno tan competitivo como el que vivimos hoy día; entonces —y lo recalco—, vale la pena dedicar muchas horas a encontrar una idea lo suficientemente buena y hasta original”.

El libro ¿Yo? ¡Cuentapropista! sugiere algunas actividades que pudieran dar lugar a emprendimientos novedosos, sobre todo para quienes cuentan con poco capital pero tienen iniciativa y talentos especiales. Por ejemplo: arreglar aretes, collares y bisutería,  preparar dulces caseros, o cocinar platos específicos para quienes prefieren o necesitan comida baja en grasa y condimentos.
Aquellos con habilidad para hacer gestiones, podrían dedicarse a organizar toda la logística de bodas, cumpleaños y otras festividades. Incluso, muchos negocios pueden surgir casi espontáneamente, a partir de un pasatiempo o interés particular sobre algún tema, como la jardinería, la cría de peces, los tejidos y bordados…

La autora comenta que tal vez ciertas labores no estén contempladas en el marco legal del trabajo por cuenta propia, pero sería provechoso tratar de incluirlas, o al menos enmarcarlas dentro de las regulaciones aprobadas.
Una gran fuente de creatividad está en observar nuestro entorno, preguntarse qué productos o servicios se necesitan, conversar sobre el tema con familiares y amigos. “Nuestra sociedad, como cualquier otra, está cambiando a un gran ritmo y, con ello, a su vez, cambian las necesidades y los deseos de la gente… necesidades y deseos son dos palabras ‘mágicas’ en el mundo de los negocios”.

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