#Cuba y sus cubanos


Manuel Alberto Ramy/Progreso Semanal

La emigración cubana ronda los 2 millones de compatriotas repartidos por la geografía universal. En la Isla vivimos 11 163 934  y en los EE.UU. 1 883 593, cifra que incluye a los nacidos en Cuba y a los cubanoamericanos de primera, segunda y tercera generación. Medite lector.

Esta es una realidad a asumir por nuestro gobierno, que comenzó a actualizar su política en enero de este año cuando puso en vigor la nueva ley migratoria. Recuerdo que mucho antes de su promulgación escribí o dije durante la filmación de un video compartido con el profesor Arboleya, experto en esta materia, que para mí “cubanos son todos los que quieran serlo, independientemente del lugar donde residan”.

La ley migratoria recién estrenada, y largamente esperada, fue un gran paso para los que vivimos en Cuba a quienes nos restituyó derechos anhelados –desapareció el permiso de salida, etc— y para los emigrados también al incluir en sus beneficios a los denominados balseros, a quienes Progreso Semanal/Weekly defendió.

Beneficiosas sí, pero las medidas no deben detenerse en lo obtenido. La apertura vale por un abrir de puertas o por un cohete elevándose por etapas hacia el objetivo de una Patria más grande. Opino que es urgente avanzar comenzando por una definición: ¿todos son (somos) cubanos?

Si nuestra geografía es estrecha, el alma de la nación no, en ella caben incluso quienes tengan otra ciudadanía. La cubanía es algo más que un pasaporte, el que, por cierto, cuando lo abrimos podemos leer que certifica que el titular es “ciudadano cubano”. ¿Lo es en toda su extensión o solamente para el trámite como viajero? Del mero formalismo debemos pasar al acto de considerarlo ciudadano con todos los derechos y deberes inherentes. No se trata de que sean ciudadanos de primera, sino ciudadanos como todos los que vivimos en la Isla.

En este punto me detengo en un caso muy verídico y bien puntual, pero harto elocuente ocurrido años atrás: un emigrado cubano exitoso que tiene un yate y está casado con una persona no cubana, planearon venir en su embarcación y atracar en la Marina Hemingway. La respuesta fue: su  esposa puede salir y pasear por la  ciudad y todo el país; el esposo, cubanito, no, debe permanecer en el yate. Hasta el momento no tengo noticias de que esta norma haya sido cambiada.

Los emigrados cubanos que lo deseen deberían disponer de nuestro carné de identidad y con él poder acceder a la educación –no  son pocos los que añoran esto–; al sistema de salud, que muchos ya están viniendo a buscar “por la izquierda” –tema que puede ser polémico en este momento debido a la situación que atraviesa el sector, pero para lo cual puede haber soluciones–; a realizar inversiones por sí mismos y no ocultas o mediadas por terceros como está ocurriendo hoy; a comprar viviendas o construir repartos para emigrados o ciudadanos que deseen retirarse en su tierra o para los que aspiren a tener su casita al amparo de las nuevas aperturas y leyes.

En fin, actuar como ciudadanos cubanos en todos los ámbitos, teniendo como prevé la ley cubana un lugar de residencia en el que esté registrado (práctica universal para obtener residencia) con lo cual podría ejercer también derechos políticos de acuerdo con la legislación vigente. A vivir como cubanos en su hogar perpetuo que es Cuba como nacionales. Esto me lleva al debatido tema de la doble nacionalidad, que si bien no está contemplada ni en la constitución de 1940 ni en la de 1976, la vida quizás ha ido imponiéndola. Parece llegado el momento de analizar una ley sobre la nacionalidad. Aperturas y reconocimiento de derechos no es sinónimo de ingenuidad.

Estar un tiempo aquí y otro allá, donde sea el allá, tal y como está ocurriendo con los compatriotas que permanecen dos años menos un día fuera del país, tiempo a mi juicio innecesario pues debía dejarse a las disposiciones del país receptor.

Estoy seguro que algunas de estas ideas son polémicas, provocadoras. Intentaré proponerlas desde otro ángulo.

Para que no madure la fruta

Desde comienzos del siglo XIX, las administraciones de Washington han operado bajo la tesis de Cuba como la fruta que al madurar caerá por su peso en tierra de la Unión Americana. Si bien las cosas le funcionaron así durante los primeros 50 años de nuestra vida republicana, un giro sorprendente –el  proceso revolucionario cubano–, alejó la fruta.

El gobierno norteamericano ha utilizado como avanzadilla a ciertas zonas de esa emigración de millonaria cifra, pretendiendo que fuera ella quien alistara la fruta con métodos de “maduración forzada” con el fin de que llegara nuevamente a manos de los Estados Unidos. Pero esa emigración cada vez menos comparte ese juego.

El reconocimiento de los derechos de los cubanos que residen en otros países puede servir al banquete de la nación cubana para todos los cubanos. En la economía, tan urgida de inversiones de alto y mediano calibre, hay capitales dispuestos para entrar en la dinámica de los cambios o actualizaciones.

Alguno me dirá que la ley de inversiones vigente –y que según informes está en proceso de actualización–, no excluye a los cubanos emigrados. Cierto, no lo niego. Recuerdo que  fue promulgada a mediados de los años 90 del pasado siglo, pero en la  práctica ¿cuántos, deseándolo, han podido invertir en estos casi 20 años? No conozco ni a uno.

Pero sí conozco casos que han puesto cierta cantidad de dinero en pequeños negocios mediante familiares y/o allegados y no solo en restoranes y cafeterías.

¿De dónde vinieron y quiénes financiaron, por ejemplo, los  modernos sistemas de regadío en tierras de cultivadores privados en las actuales provincias de Mayabeque y Artemisa? Respuesta obvia: familiares y/o amigos principalmente de La Florida. Esos equipos, como otros, volaron en la barriga de los vuelos chárter y no pasaron escondidos de las autoridades aeroportuarias de allá y de aquí.

Ese familiar o amigo es un inversionista y el beneficio de su aporte o bien lo gasta cuando visita Cuba o lo guarda para futuras inversiones en ese sector (posibles industrias elaboradoras) o, de permitírsele, en otros sectores urgidos. No olvidar que el emigrado puede facilitarnos tecnología y abrir mercados para nuestros productos.

Según datos, el 67 % (1 021 000) de los cubanoamericanos vive en el Estado de la Florida, y en Miami radica algo más del 30% de las empresas hispanas más importantes de la nación y alrededor de 200 corporaciones multinacionales tienen sus oficinas para Latinoamérica radicadas allí.

De Miami demos un salto al  Mariel, donde se construye la Zona de Desarrollo Económico Especial (ZDEE) más importante del país. Allí habrá fábricas e industrias procesadoras de todo tipo, espacios inmensos para el almacenaje, etc. Mariel equivale a un punto de entrada y salida, de elaboración y reelaboración, así como la bisagra para ingresar en el derrame que el desarrollo generará en varias de nuestras provincias. Todo esto lo saben inversionistas extranjeros y acuciosos analistas privados al servicio de millonarios de origen cubano, o sus hijos, que ven las  perspectivas.

¿Les negaremos participar en este megaproyecto? Si en igualdad de condiciones con el  inversionista extranjero, cerráramos o dificultáramos la entrada a los cubanos, estaríamos facilitando la manzana en el patio ajeno.

Un punto a meditar: cuando unes vínculos familiares, tan fuertes y amplios como los concebimos los cubanos, con el bolsillo invirtiendo y recibiendo beneficios en la propia tierra, el sentido de pertenencia se anuda de tal forma que engrandece a la Patria y la defiende.

Publicado el 10/15/2013 en Cuba, Derechos Humanos, Política, Política Migratoria, Reforma Migratoria, Sociedad, Trámites Migratorios y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: