Entre risas y asombro: ¿Hyundai o Mercedes?


Día hoy histórico y memorable en la suspensión de las controvertidas prohibiciones. Como en tiempos pasados, cuando aún vive en la isla la creadora de aquel slogan que rezaba “Usted también puede tener un Buick”, las autoridades cubanas han liberalizado la venta de automóviles.

Y uno de los sitios más concurridos ha sido el local de la corporación CIMEX en la calle 20 entre primera y tercera en Miramar, donde a ojo de buen cubero son más los noveleros y curiosos que los compradores reales.

Avisto a un avispado guajiro conocido y le pregunto si, finalmente,  adquirirá un auto.He aquí su razonamiento: “Obligatorio comprarlo al contado… nada de a plazos… que hay que tener mucho dinero para eso… y qué casualidad que los que tienen mucho dinero ya tienen hasta dos y tres carros. Aquí nadie compra hoy”.

La Habana amaneció con un cielo totalmente nublado y una llovizna constante preludio del primer friecillo de la temporada, pero eso no le ha importado para nada a casi un centenar de curiosos que allí se han dado cita para comentar y ver  a través de una cerca más de 50 automóviles en venta.

Como a muchos compatriotas hay que buscarle la lengua para que hablen, preciso con  uno de ellos si son nuevos, kilómetro cero. “Qué dice usted puro? ¿Acaso no los está viendo? Son de segunda, tercera y hasta cuarta mano?”

En un mural colocado al efecto están los precios. La gente les toma fotos con celulares y tabletas. Un Mercedes Benz sin modelo 60 mil cuc (recordar que un dólar equivale a 0.87 cuc); Hyundai Azera del 2009, 75 mil; Toyota Corola del 2006, 39 724; Citroen Saxo del 2006, 26, 431…

Muchos se ríen de los precios. Las bromas y choteos surgen a cada instante. “Sí, sí, sí, con la ayudita de un Pablo Escobar se podrá comprar uno”.
Pero no todos hacen gracias con el acontecimiento. Más de uno lo considera como “una falta de respeto”.

Alguien comenta de lo publicado en la Gaceta Oficial y otro, más entendido, le aclara que esos precios  en la Gaceta son los que deben abonárseles a la oficina tributaria.

Total, que sigue llegando gente curiosa y nadie acaba por adquirir uno. O no llegamos o nos pasamos como decía el Generalísimo Máximo Gómez.

A fin de cuentas tendrá que venir por fuerza una rectificación y mírese como se mire asistimos a un acto más del proceso de transformaciones que ocurren en la isla. Lo mismo que sucedió cuando la libertad de viajar, la libertad de vender la casa y así sucesivamente otras tantas más que de “buena tinta” vendrán en este año que acaba de comenzar.

[Fuente: Progreso Semanal]

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