Serie del Caribe: Cuba y sus demonios.


Yuliesky, nulo a la hora decisiva

Por: Ramón Bernal Godoy.

La reciente eliminación de un equipo cubano de béisbol en la Liga del Caribe y el mal desempeño del mismo es hoy centro inevitable de las pasiones de los millones de cubanos que desde hace ya mucho esperamos un alegrón deportivo en esta especialidad que nos haga sonreír. Duele, duele muchísimo la derrota –ya casi habitual- pero duele más que sean una y otra vez los mismos demonios los que nos empujan hacia ella.

Si las frases de consuelo preferidas de los comentaristas deportivos cubanos fueran ciertas (“habrá que sacar experiencia”, “aprenderemos de la derrota”, “tomaremos nota”) no perdería mi tiempo escribiendo línea alguna sobre el particular, sin embargo sabemos que no aprenderemos nada y que poco mejoraremos, pues ya son tres  clásicos de béisbol y varios eventos internacionales los que engrosan nuestras materias a estudiar y nada ha variado, los mismos demonios persisten desde Sidney, hace más ya de diez años :

Mismos estilos de selección. Los que casi peinamos canas podemos recordar aquella manera arbitraria de seleccionar un equipo nacional que caracterizó nuestra pelota en los 90, la misma que negó la oportunidad a peloteros de la clase de Lázaro Junco o Alexander Ramos de vestir las cuatro letras. Se preponderaba la categoría o historial por encima del estado de forma y el rendimiento. Este demonio ha regresado. En el pasado clásico todos los cubanos sufrieron al ver como el mejor receptor de la isla –en historia y resultados en ese momento- quedaba fuera por caprichos de un hombre, pero los ejemplos son múltiples. Ignoramos jugadores de altísimo nivel, como Manduley o Moreira, por jugar en equipos “pocos visibles”, llevamos a nuestras selecciones jugadores estrellas que no atraviesan su mejor momento, por ejemplo el matancero Fernández, expuesto innecesariamente al ridículo de batear de 12-1 y no aportar nada defensivamente en el recién culminado evento, o el lado contrario, dejamos en casa a una estrella como el avileño Vladimir García.

Lo peor es que esos caprichos cuestan eventos y van contra la lógica, a veces tan evidente que solo nuestros técnicos no la ven. Cuba es desgarrada por la partida de grandes talentos de la pelota, nuestra realidad económica y la comercialización del deporte internacional nos azota, no podemos darnos el lujo de no escoger a quienes realmente se lo merecen, de ignorar jugadores por su edad, caprichos o cualquier otra anomalía. Pensemos en contar en nuestras preselecciones jugadores que derrochan talento en ligas foráneas, -y no necesariamente en EE.UU- jugadores que han elevado el techo del béisbol que jugaban y ahora han perfeccionado sus aptitudes, por ejemplo Michel Abreu en Japón, Adonis García en Venezuela, entre muchos otros.

De la selección villareña “reforzada” no abundaré, pues es un caso suigéneris, cuyo único predenominador común fue lo mal hecha que estuvo. Asistir a un evento –cualquiera que fuese el nivel de este- con tres segundas bases (Fernández, Castro y Sarduy) pero un solo CF (Linares) deja que desear, Cepeda o Duvergel podían haber hecho el grado en lugar del matancero, para no hablar de cuanto se debió reforzar lo que no fue reforzado porque ello respondió a la decisión errada de premiar a jugadores campeones nacionales convirtiendo plazas a reforzar en algo así como “espacios de turismo” deportivo.

Mismos hombres, misma manera de “jugar”. Año tras año acusamos a nuestras selecciones nacionales de estar pobladas de apatía, nerviosismo, fallos a la hora cero, desesperación al batear, bajo rendimiento, tensión, entre otros sin sabores. Ahora fue el turno de Villa Clara, pero lo curioso es que esa no es la característica del conjunto naranja, preguntémonos entonces que sucedió, la respuesta es sencilla la selección de Villa Clara que “mal jugó” la Serie del Caribe tenía más en el terreno de un equipo Cuba que del equipo provinciano, pues tanto Yuliesky, Manduley, Fernández, Despaigne, La Rosa, Borrero y seis de sus lanzadores son del equipo nacional, ¿que jugador queda entonces de los que tuvieron titularidad que no fuera de categoría Cuba? Flores, Lunar y el casi novato Linares, tres, dos de los cuales fueron los que mejor desempeño y disposición tuvieron en el terreno.

La pregunta no es si los cinco refuerzos son buenos peloteros, la pregunta es si estaban en forma optima y si eran los refuerzos que realmente encajaban en ese equipo, tengo mi opinión propia, mi selección hubiese sido otra con la excepción de Despaigne, y aunque el granmense no estuvo bien del todo y me equivoqué en no pensar en Odelín, el evento terminó dándome la razón respecto al resto de los jugadores. Quienes fallaron, quienes rindieron? Despaigne, Fernández y Gourriel tuvieron un aporte pírrico madero en mano, con fallas defensivas increíbles en las que una vez más las palmas se las llevó Yuliesky Gourriel, el “PROMETEDOR” pelotero que seguimos esperando que madure mientras él se empeña en ratificar la estadística popular que le acusa de ser el jugador cubano que más ha dejado de impulsar una carrera decisiva o cuyo error a la defensa ha costado más carreras decisivas a favor del contrario en eventos internacionales. Basta de tapujos, como mismo teníamos el coraje de reconocer la virtud heroica de su padre tenemos que reconocer que su hijo es el jugador que más partidos nos ha costado y cuyos nerviosismos a la defensa, que van desde lo físico hasta lo mental, más han aportado a la causa contraria. La pregunta es hasta cuando, ¿hasta que se retire? ¿No podemos ir pensando en convertirlo en nuestro BD y quitarnos esa sombra oscura que nos cubre cada vez que necesitamos un buen  out en la esquina caliente?

Tenemos que dotar a nuestros equipos nacionales de jugadores que no vivan esa tensión, que jueguen con la soltura de saber que no es más que un juego, como lo hicieron Lunar, Flores o el propio Andy Sarduy cuando devoró esa roleta del noveno episodio como si estuviera en la grama del Sandino. Jugadores que sustituyan en un momento determinado a un “super bateador” que está sencillamente bloqueado o un “super tercera” que nos está asesinando un juego importante. Linares, Ulacia, German, Víctor, Casanova, aquella generación se divertía, corrían, no pifiaban descaradamente, ya no los tenemos como ellos pero al menos debemos tener a mano un grupo de jugadores que mínimo se diviertan y corran con profesionalismo y sin tensión dentro de un juego de pelota, que se entreguen, que den una buena línea y se rieguen por el suelo, que en lugar de buscar un HR con una bola alta tomen la base por bola y salgan como un bólido hacia la primera almohada. Hay que imprimirle eso a nuestra pelota y eso no puede ser con los mismos hombres… árbol que nace torcido jamás….

Mismos métodos de dirección. Los errores de dirección son permanentes. En la Liga del Caribe Moré y su cuerpo de dirección dieron una disertación de lo que no debe hacerse. Mencionemos algunos pasajes solamente, sustituir a Freddie Asiel por Ismel Jiménez, supuesto segundo abridor del equipo, por no confiar en sus relevistas naturales –luego fueron Yosvany Pérez y Castillo, sus mejores relevistas, los que mejor lo hicieron-, en cuatro ocasiones buscó una conexión de contacto con el santiaguero Silva –un jugador envuelto en una pésima temporada y cuya debilidad es la falta de tacto- en detrimento del experimentado Danel Castro que esperaba su turno en el banco, tocar la bola en un primer inning para llevar a un corredor a segunda frente a equipos que producen más de 5 carreras por choque, no sustituir a Borrero cuando necesitaba piernas rápidas frente a Venezuela y 24hrs repetir su empecinamiento dejando a Despaigne correr en la segunda almohada cuando ganaba por la minima y solo restaban tres outs para la victoria, dejar que los refuerzos que no refuerzan (aquellos que no rinden) permanecieran inamovibles en la alineación en espera de un despertar que nunca asomó, entre otros.

Ya que hablo de Moré, me pregunto que estaba pensando cuando decidió dar la titularidad a Yolexis la Rosa más allá del primer partido. No escuchó como Ozzie Guillen en su labor de comentarista ESPN decía que si Cuba no quería a Pestano se lo dieran que él que lo hacía titular en Venezuela, no vio como La Rosa lucía presionado (perdía bolas en zonas strike, le robaron bases a las que tiró pésimamente, cometió un importante wild que parecía más un pasball) no comprendió que Pestano no viajaría tan lejos para ser humillado de ese modo (-nadie cree la tesis de la supuesta lesión sin jugar).

Mismas cabezas, nuevos errores. Gran parte de la población cubana coincide en que desconocían que los equipos a participar en la Serie del Caribe tendrían tan alto nivel y se reforzarían con tantos lanzadores multinacionales de calidad, coinciden en que de saberlo Cuba debió reforzarse mejor y que ello es una de las experiencias que se sacan para venideras participaciones. Ahora bien, ¿Quienes son los responsables de semejante acto de subvaloración y mala apreciación e un evento como ese? ¿Quién decidió el modo de participar y de reforzarse? ¿Quién llevó de ese modo al Villa Clara al suicidio? La respuesta queda clara, la CNB. ¿Que cabeza rodará? ¿Quién responde por semejante error? ¿Nadie? Aparecerán nuevos errores pero continuarán las mismas cabezas, tal como el resto de los demonios. Ojala me equivoque.

Publicado el 02/06/2014 en Beisbol, Cuba, Serie del Caribe, Villa Clara y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. No te equivocas por desgracia, una de las cosas que más me molesta es la actitud reiterativa con relación a Pestano, que no lo merece de ninguna forma, tampoco me creo lo de la lesión, tampoco Villa Clara se merecía ser tan mal dirigido y no solo por Moré, jugar una pelota prehistórica en estos tiempos más que un suicidio es una verguenza porque el beísbol, como el azucar forman parte del alma de Cuba

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    • Lo de Pestanoe s de lagrimas… o logran entender su incidencia en un staff de pitcheo y lo que aporta su visi’on de juego, para no hablar ya de lo que mejor hace: defender detras del plato… para los que decian que La Rosa era similar en defensa este evento les ha demostrado lo contrario… Tiene 40 pero rinde mas que los receptores de 25, entonces? lo desechamos? Uf!

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