Sida: confesiones a un médico


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Llevar a cero las infecciones, las muertes relacionadas con esta enfermedad y la discriminación, está entre los propósitos de la estrategia cubana de enfrentamiento a este flagelo.

Sida: confesiones a un médico, es uno de esos libros que no puedes olvidar un 1ro. de diciembre en Cuba, sobre todo si vas a escribir de la lucha que se ha librado en el país contra una de las epidemias que ha marcado a la humanidad en el siglo XX y sigue siendo un reto para la salud pública en la presente centuria.

Recuerdo entonces las palabras de su autor, el doctor Jorge Pérez Ávila cuando dice sin cortapisas en una de sus páginas: “Desde que surgió el síndrome de inmunodeficiencia adquirida en los años ochenta ha estado acompañado por el síndrome del miedo, el estigma, la discriminación…”; elementos que pueden respirarse luego en las tantas historias de vida, y las lecciones que nos dejan.

Muchos años han pasado desde que se diagnosticara en Cuba el primer caso de VIH, y la experiencia acumulada ha permitido fortalecer el Programa Nacional de Prevención y Control de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y el VIH/Sida, que impulsó desde el inicio el Ministerio de Salud Pública (Minsap).

Las actuales terapias antirretrovirales hacen que esta enfermedad no sea hoy sinónimo de muerte inmediata, y que las personas que la padecen puedan vivir muchos años, sobre todo si cumplen con las indicaciones médicas y establecen una adherencia adecuada a su tratamiento.

Estadísticas sanitarias oficiales sitúan entre 1 500 y 2 000 los casos de VIH reportados anualmente en el país, con una prevalencia de la infección de 0,2 % en las personas entre los 12 y 49 años de edad, indicador calificado por el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre esta enfermedad como “excepcionalmente bajo”.

De acuerdo con María Isela Lantero, jefa del Departamento del Programa Nacional de Pre­vención y Control de ITS y el VIH/Sida, del Minsap, las estadísticas se mantienen estables, similares al año anterior, y el grupo más afectado es el de los jóvenes entre los 20 y 29 años mayoritariamente, aunque indicó se diagnostican hombres y mujeres de todas las edades. “Desde que comenzó la epidemia a la fecha, en el país se han diagnosticado poco más de 21 600 personas”, dijo.

Los hombres, y dentro de estos los que tienen sexo con otros hombres (HSH) constituyen el grupo más vulnerable a la infección por VIH en el país.

TRABAJANDO JUNTOS POR LLEGAR A CERO

Abrazando la estrategia de ONU/Sida “Jun­tos por llegar a cero”, este año la jornada por el día mundial de respuesta al VIH en Cuba ha estado dirigida a hacer más proactiva la participación de los diversos sectores sociales en el enfrentamiento a esta enfermedad, y que permita hacer posible la meta de “cero infecciones”, “cero muertes relacionadas con el Sida” y “ce­ro discriminación”, explicó a la prensa la doctora Jaqueline Sánchez, directora del Cen­tro Nacional de Prevención de ITS VIH/Sida.

“Trabajar juntos para lograr revertir el curso de la epidemia implica el esfuerzo y compromiso de todos los sectores y no solo del sistema de salud pública, en la difusión de mensajes educativos que faciliten un diagnóstico precoz y tratamiento oportuno, y la adopción de conductas responsables”, subrayó.

La mirada global al VIH/ Sida se enfoca en la actualidad a considerarlo como una enfermedad transmisible, aún sin cura, pero controlable con un grupo de medidas. “Las personas que viven con VIH y reciben los beneficios de estas acciones pueden mantenerse con vida mucho tiempo sin complicaciones, ni llegar a desarrollar la enfermedad, pero con un elemento muy importante tanto desde el punto de vista individual como de la comunidad, que es con su carga viral no detectable”, puntualizó la doctora Lantero.

La especialista explicó que “el activismo actual en el mundo, al cual Cuba se suma, va encaminado a concientizar a las personas sobre la necesidad de que conozcan su identidad serológica con respecto al VIH, porque conocerla implica el primer paso para poder acceder a este grupo de oportunidades que ofrece el sistema nacional de salud y el país en general, como son vincularse a la atención, recibir cuidados integrales, educación y tratamiento si lo requiere, así como mantener su carga viral no detectable con probados beneficios para su salud y para la comunidad. En estas condiciones se ha visto que, cuando la comunidad de personas con VIH mantienen en su mayoría la carga viral no detectable, disminuye la ocurrencia de nuevos casos en el país”.

Asimismo, la doctora Lantero refirió la fortaleza que constituye para el programa y la respuesta nacional a la epidemia, los servicios de consejería y movimientos como el “Hazte la prueba”, mediante el cual se acerca el diagnóstico a la comunidad en busca de detectar precozmente la enfermedad, así como a sitios de socialización donde se concentran los grupos más vulnerables. “Este año hemos hecho ya al­rededor de dos millones de pruebas diagnósticas, y cerraremos por encima de las realizadas en el 2013; todo lo cual ha dado como resultado que se ha diagnosticado a la mayoría de las personas en etapas iniciales de la enfermedad. Ello les brinda la oportunidad de vincularse rápidamente a las distintas variantes de atención que tenemos en el país, clasificar si requieren inmediatamente tratamiento y acceder al mismo.

Este grupo de acciones combinadas está incidiendo también en que tengamos hasta la fecha un entorno de mortalidad estable con respecto a años anteriores”, señaló.

Juan Raúl Valdés Triguero, jefe del De­par­tamento de grupos vulnerables y coordinador nacional de la línea de apoyo a personas con VIH, insistió en el necesario reconocimiento a la participación de los grupos claves en la respuesta al VIH/ Sida, que ha marcado la estrategia cubana de enfrentamiento a la epidemia. En ese sentido mencionó el trabajo del proyecto de prevención de hombres que tienen sexo con otros hombres, la línea de adolescentes y jóvenes, el proyecto mujer, la línea de prevención de las personas que practican el sexo transaccional; todos los cuales a través de un movimiento comunitario y un voluntariado consciente han acompañado al programa en esta lucha.

“Su contribución es vital para que la capacitación y educación se coloque en los mismos lenguajes y formas de accionar de esas poblaciones, y en la sensibilización de la población para disminuir el estigma y la discriminación que sufren las personas que viven con VIH”.

Sobre el estudio de los factores y determinantes sociales de la salud relacionados con que se produzca esta enfermedad, la doctora Rosaida Ochoa, directora de la Unidad de Promoción de Salud y Prevención de Enfermedades, refirió la importancia de continuar indagando en los elementos que hacen a las personas más vulnerables “por qué los hombres se infestan más que las mujeres y dentro de estos los que tienen sexo con otros hombres. Qué inequidades o aspectos los hacen más vulnerables”.

De ahí que explicó existan grupos intersectoriales de trabajo enfocados en investigar el comportamiento sexual de la población cubana por grupos y sexo, obtener datos en cada uno de estos grupos vulnerables, cuáles son las manifestaciones de estigmas y discriminación, qué piensan, cuáles son las causas de las conductas de alto riesgo, así como de trabajar en una estrategia de género para el componente educativo en VIH/ Sida, y propiciar entornos amigables.

PREVENCIÓN Y RESPONSABILIDAD

En el mundo han ido cambiando los parámetros para iniciar el tratamiento antirretroviral, y hoy se recomiendan estrategias combinadas de prevención y terapias, con énfasis en un tratamiento temprano, por sus muchas ventajas en la reducción de la mortalidad, aumento en la esperanza de vida y la disminución significativa de la transmisión. Sobre esas recomendaciones Cuba trabaja, explicó la doctora Ma­ría Isela Lantero.

“En diciembre pasado aprobamos el Plan Estratégico Nacional de VIH/Sida para los próximos cinco años, el cual contiene todas las ba­ses normativas del programa. Nuestras líneas de tratamiento están alineadas con las de la Organización Mundial de la Salud. Hoy existen en el país alrededor de 11 400 personas en tratamiento —lo reciben de forma gratuita—, lo cual representa más de 1 600 con respecto al 2013 y habla de resultados en el diagnóstico”.

El país produce y garantiza un por ciento elevado de esos fármacos, y otros avanzados —los cuales están en función de las personas más necesitadas— tiene que adquirirlos en el exterior.

Un total de 26 municipios en el país, de acuerdo con la especialista, son los que presentan una situación comparativamente a la na­cional de mayor magnitud, entre ellos los 15 de la ca­pital.

“Sigue siendo la falta de percepción de riesgo la causa fundamental de las infecciones. Si bien respecto a la utilización del condón se registran variaciones positivas fundamentalmente en los grupos más jóvenes, lamentablemente la historia común en las personas que se infestan en Cuba es que han mantenido relaciones sexuales desprotegidas. De ahí que se­guimos insistiendo desde el punto de vista de la prevención en la importancia de ganar cultura en el uso del condón como medida de protección efectiva”, puntualizó la experta.

Agregó además que en el país, la transmisión de VIH por la vía materno-infantil registra indicadores muy bajos. Desde que comenzó la epidemia a la fecha solamente se han diagnosticado 47 niños, resultado de un serio trabajo de prevención.

“Los indicadores internacionales establecen que se ha eliminado la transmisión por esta vía cuando por cada 100 mujeres que dan a luz en el año, menos de dos niños resulten positivos, o cuando se diagnostiquen menos de 0, 5 x cada 1 000 nacidos vivos. Cuba cumple estos indicadores y trabajamos de conjunto con la OMS para ir dando pasos hacia la certificación de estos resultados y declarar que Cuba ha eliminado la transmisión de esta enfermedad por esta vía”, explicó la experta.

Este 1ro. de diciembre cerrará con la tradicional gala y la entrega nacional de los Premios Esperanza a las instituciones, personalidades, promotores de salud o voluntarios que colaboran de manera altruista en la respuesta a esta enfermedad.

Será un día más para tomar conciencia sobre los desafíos que impone a la humanidad esta epidemia, y tratar desde la prevención, todos juntos, de poner fin a la llamada “era del Sida”.

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