La Humanidad y el terror


humanos

Por: María Carla González

El Papa Francisco expresó su dolor por el asesinato de 21 cristianos coptos de Egipto, decapitados por el Estado Islámico (ISIS) en Libia. Del lamentable acontecimiento expresó “Fueron asesinados por el solo hecho de ser cristianos” (…) “La sangre de nuestros hermanos cristianos es un testimonio que grita. Sean católicos, ortodoxos, coptos, luteranos, no interesa: son cristianos. Y la sangre es la misma, la sangre confiesa a Cristo”.

Yo diría más, se trata de la sangre de un ser humano, ya sea religioso o no. Esta morbosidad que paulatinamente y por desventura va resultando cotidiana debe constituir un llamado urgente a movilizar a la Humanidad en función de acabar con esta situación dantesca; pero no desde la guerra donde mueren los hombres sin importar sus creencias, edad o sexo… sin distinciones. Es necesario tomar el camino de la sabiduría y el diálogo para lograr la paz, sin temer al uso de la fuerza como opción extrema si esta es inevitable y sólo como último recurso para defender la propia existencia.

El artículo que les presento deja claro las terribles consecuencias de guerras injustificadas y el efecto que estas han tenido en la consolidación del terrorismo y la inestabilidad de una región que amenaza traspasar fronteras.

Del terror y otras verdades

Obama

Por Ramón Bernal Godoy.

¿Terror en el mundo árabe?, ¿terrorismo despiadado de un grupo yihadista? Ciertamente sí, las crueles, injustificables y lamentables “decapitaciones” de 21 coptos egipcios y otros asesinatos que durante varios meses han venido poniendo en práctica, en nombre de “Alá”, un poderoso grupo de despiadados “señores de negro” autodenominados Estado Islámico (EI) han sensibilizado a la opinión pública internacional y ha dado muestra de hasta donde pueden llegar fanáticos insensibles en nombre de una supuesta causa.

Ahora bien, la necesidad de combatir a estos señores es inminente y parece ser algo que ellos desean, es como si estuvieran buscando -con sus masacres y la publicación de estas- la ira de las naciones occidentales y el desenfreno militar de las mismas, algo que preocupa tanto como la propia conducta de los terroristas.

El mundo entero ha visto peligrar la paz, bombardear civiles, invadir y hasta ocupar países en nombre de “luchar contra el terrorismo” y es entonces donde surge total preocupación cuando se escuchan a líderes mundiales hablando de acciones vengativas que terminan pulverizando ciudades (en las que hay civiles, hogares, escuelas, hospitales) y que en lugar de debilitar a la agrupación terrorista lo que hacen es aumentar su cantera de militantes pues donde cae una bomba sobreviven después un sin número de personas resentidas porque la bomba le arrancó un hijo, una hermana, una madre o simplemente le dejó sin proyecto de vida y lugar donde residir.

Al mismo tiempo esos bombardeos y esas acciones militares terminan erosionando los sistemas políticos y la gobernabilidad de los Estados donde son lanzadas, cual da vía libre para que el terror ocupe el poder interno sin resistencia alguna.

Hagamos un ejercicio de memoria y sabremos de qué estamos hablando. ¿Recuerdan la Libia de Gadafi? ¿Recuerdan como en cuestión de días la OTAN, la ONU y las potencias occidentales describieron esa nación como el “centro del mal”?

¿Recuerdan como y cuanto mintió la prensa sobre supuestos baños de sangre y otras infamias para justificar la agresión? Muy reciente como para olvidarlo, ¿verdad?

Pues bien, desde la caída del “dictador” gracias al genial liderazgo y estrategia diseñada por los Obama, Merkel, Sarkozy y otros presidentes en turno, Libia es hoy una nación con dos gobiernos: uno rebelde en Trípoli y otro en Toubruk, una nación ingobernable, inestable, donde los delincuentes y mercenarios armados por Estados Unidos y sus aliados para asesinar a Gadafi (pues eso fue lo que hicieron) trafican armas, personas y drogas, cual sumado a las luchas tribales por el control del petróleo y el asentamiento de milicias islamistas y nacionalistas explican porque hoy Libia sí puede ser considerada un “oscuro rincón” donde “reinal el terror” y el “mal”. Destruyeron un país estable con problemas de corrupción, determinados abusos y otras cuestiones para levantar un feudo yihadista, donde precisamente el “EL” tiene una de sus mayores bases.

No aprenden la lección, no les basta con lo que sucede en Libia, tampoco con Afganistán, Somalia o Iraq, ahora es el turno de Siria y nuevamente en nombre de combatir el terror con métodos que lo fortalecen.

¿Cuál es entonces la solución? Obviamente no lo sé, sin embargo lo que sí sé y queda claro es cual NO es la solución, y si bien es cierto que todos los gobiernos tienen el deber de velar por la paz mundial y la responsabilidad de enfrentar el terrorismo son los Gobiernos que le crearon, los que propiciaron ese resentimiento y ese circular de mercenarios armados hasta los dientes, los que destruyeron gobiernos por mezquinos intereses políticos, los que torturan y bombardean civiles, los que producen y exportan armas, son ellos los que tienen mayor responsabilidad y los que deben buscar fórmulas que se alejen de las ya utilizadas para desaparecer de este mundo ese mal que ellos ayudaron a crear: el terrorismo.

Publicado el 02/17/2015 en Contrainjerencia, Derechos Humanos, Relaciones Iglesia-Estado, Religión, Vaticano y etiquetado en , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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