USA: La misericordia a punta de cañón


PAPA DICE NO A LA GUERRA

Por: María Carla González

El pasado lunes, 31 de agosto, se celebró una audiencia virtual entre El papa Francisco y feligreses muy humildes que viven en EE.UU. El Sumo Pontífice intercambió con estudiantes de los jesuitas en Chicago, un grupo de fieles en la frontera con México y otro de personas sin techo en Estados Unidos.

Durante la conversación, los animó a mantener la esperanza y le envió un mensaje al pueblo estadounidense: “Para mí es muy importante encontrarlos a todos ustedes, ciudadanos de Estados Unidos, todos ustedes con vuestra historia, alegría, virtud, tristezas, problemas como todas las otras personas del mundo. Es un viaje importante para mí al unirme en el camino de vuestra historia.”

El mensaje esperanzador llega en un contexto en que el pueblo vive una situación difícil, por el incremento de la violencia en sus comunidades pues según un artículo publicado por Sputnik Mundo, los Crímenes violentos en EEUU alcanzan sus cifras más altas en veinte años, muy superior a las del resto de otros países “desarrollados”:

TASA DE HOMICIDIOS EN USA“En 2015 los homicidios ha aumentado en un 76% en Milwaukee, un 60% en St. Louis, un 56% en Baltimore, un 44% en Washington y un 22% en Nueva Orleans, e incluso en Nueva York, que en 2014 presumía de una tasa en mínimos históricos, se ha producido un crecimiento del 9%. En EEUU es mucho más probable que el crimen sea letal. Frente a una tasa de homicidios por millón de habitantes en países como Australia, Alemania, Canadá y Suiza del 1,4, 1,9, 5,1 y 7,7% respectivamente, Estados Unidos alcanzó el 29,7%.”

La noticia es impactante, pero no sorprende. Es bien sabido que se trata de una nación donde los grupos de poder  promueven la falta de valores, la enajenación y el egoísmo, al mismo tiempo que tanto ellos como el consumismo despiadado y la desigualdad social incentivan la violencia, en muchos casos con la complicidad de los medios de difusión.

Una nación que se encuentra en constante confrontación con otras, ya sea mediante intervenciones militares o acciones encubiertas no puede vivir en paz consigo misma. Una nación que practica la misericordia a punta de cañón sólo alimenta monstruos.

En mi opinión, regular la tenencia de armas de fuego para acabar con la violencia doméstica es una parte importante de la solución, como plantean las autoridades policiales y varios políticos; sin embargo creo que es injusto y paradójico demonizar a los sectores más humildes de la sociedad cuando en realidad son las víctimas del sistema “manchado con la sangre de tantos inocentes”.

Los propios policías se convierten en victimarios, pues son ellos quienes han abierto fuego contra inocentes, como Michael Brown vilmente asesinado por el arma de un policía,  aquel que se suponía debía garantizar su protección. ¿Quien quita que no sea esto una estrategia para mantener controlado a este sector que realizó protestas pacíficas en contra de acontecimientos como el mencionado y que fue cruelmente reprimido? ¿Sería esta una forma de frenar un inminente conflicto civil producto del descontento agudizado en los sectores más humildes y discriminados de esta sociedad?

Mientras estos sectores continúen siendo privados de sus derechos, las oportunidades sociales, profesionales y económicas, entre otras que garantizan la dignidad plena del hombre, no habrá avance real. Puede que los homicidios por armas de fuego se reduzcan… ¿y los homicidios por armas blancas?

Si preocupante es lo que esta ocurriendo en el interior de los EE.UU, ¿qué puede esperarse de otras naciones subdesarrolladas o en la extrema pobreza terriblemente influenciadas por la cultura estadounidense?

Estas políticas deben ir acompañadas de otras que garanticen mejores condiciones de vida, el respeto por la vida y la verdadera garantía de los derechos humanos del pueblo estadounidense.

La gestión del presidente Barack Obama, tanto a lo interno como en materia de política exterior ha arrojado un rayo de luz en esta dirección, en cuanto a significativos pasos en lo social a nivel doméstico y de entendimiento mediante el diálogo con otros países como Irán y Cuba.

Sin duda y como lo reconoció el propio Obama durante su visita al Vaticano, Francisco es una esperanza para él y para el mundo. Probablemente el Papa, inundado de ese amor y optimismo que lo caracteriza, ayude a muchos estadounidenses, durante su visita que inicia el próximo 22 de septiembre, a conocer el verdadero significado de la Misericordia, y que Cuba conoce bien: El sentimiento de dolor y compasión por los que sufren que impulsa a ayudarles o aliviarles.

“¡Qué no haya más guerras!. Este es el grito de nuestros corazones, de los corazones de todos los hombres y mujeres de buena voluntad”, fue la sentencia del Papa durante la audiencia general celebrada en la plaza de San Pedro en el Vaticano.

 

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*Editora del blog La Santa Mambisa

En Twitter: @Santamambisa

#ElPapaenCuba

 

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