Las esclavas del siglo XXI


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Por Nurisleydi Infante/Tomado de Guerrillero

La señora X no percibió en qué momento su matrimonio empezó a ser un ring de boxeo. Supone que algo tuvo que hacer mal para que su esposo cambiara así, de lo rosa a lo turbio.

Primero fueron malas caras, regaños, ofensas que le erosionaron la autoestima, casi imperceptiblemente.

Comenzó entonces a cambiar sus rutinas, no salía de casa, no se arreglaba, callaba ante las ofensas y peor aún, se sentía culpable. Hasta un día en que todo eso se transformó en algo más que agresiones verbales.

X recuerda la vez en que trató de escapar por la ventana, huyéndole a los puños del marido y él la empujó hacia el patio, donde la orinó con la frialdad de quien riega azucenas ante todos los vecinos.

Pero después llegó la luna de miel, los alaridos arrepentidos y lastimeros del cónyuge maltratador, las justificaciones para lo injustificable, las promesas del “no lo haré nunca más” que terminaron por derribar la resistencia de X, quien inició un ciclo eterno del que no se ha desprendido todavía.

La mujer ha sido objeto de violencia y discriminación desde antaño.

Testimonios antiguos aseguran que en la India si la fémina enviudaba la quemaban viva, junto al cadáver del esposo. Y en Grecia le imponían a la mujer el delito cometido por su pareja.

En la actualidad se han vencido en gran medida esos tabúes de que resulta el hombre el responsable de garantizar la comida en la mesa y la mujer, la encargada de los trabajos hogareños.

Los genitales de cada quien no deciden su papel en la sociedad, ni determinan sus capacidades. Hoy en día, las mujeres se han sacudido un poco de vetos a los que las condena el pasado. Ocupan ya cargos, altas funciones gubernamentales, incluso varios países han sido y son presididos por féminas.

Pero todavía se les mira como símbolos sexuales, como mulas de trabajo en casa, todavía son objeto de violencia.

Durante el 2012, unas 43 mil mujeres en el mundo murieron víctimas de la violencia intrafamiliar y al menos una de cada tres ha padecido a lo largo de su existencia un acto de violencia de género (maltrato, violación, abuso, acoso y otros), según un nuevo estudio realizado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

Una de las hipótesis por las que el hombre deviene violento con su pareja es su funcionamiento biológico, donde la testosterona presente en el organismo podría ser la causa por la que esté mayormente predispuesto a la violencia, demuestra Juan Vargas Sánchez en El Hombre que ejerce Violencia Intrafamiliar.

También puede influir que sus patrones, los que conoció de niño, sean el de una madre sumisa, abnegada y un padre autoritario, manipulador. Ahí están los orígenes del ciclo de la

violencia intrafamiliar, según diversos estudios como los que aparecen en el Boletín Mexicano de Derecho Comparado, de la Universidad Autónoma de México.(UNAM)

¿Serán estas las justificaciones que se inventa el esposo de X para maltratarla? Lo cierto es que todavía queda a las féminas mucha voz por levantar, una voz que estremezca de una vez y por todas al machismo y les quite a muchas el eslogan de “esclavas del siglo XXI”.

 

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Publicado el 07/22/2016 en Violencia y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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