Las “Trumpetas” de Jericó y el “trumpismo”


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Por J.M del Río/Colaborador de la Santamambisa

No piense que cometí un error ortográfico. Se perfectamente que no son “trumpetas”, sino “trompetas”. Utilizo el gazapo porque quiero escribir algo sobre este asunto de la nueva administración estadounidense que, sin lugar a dudas, está preocupando a tantas personas en todo el mundo. En cualquier órgano de prensa de no importa que país se comenta sobre el peculiar cambio de gobierno que se ha producido en EE.UU, que es objeto de observación y seguimiento tanto por los más encumbrados líderes políticos, como de los que aspiran a serlo e incluso de la gente común, esos que como yo y seguramente usted, hacemos lo que está a nuestro alcance para lograr un mundo mejor.

En el Antiguo Testamento, sobre la toma de Jericó por los israelitas se dice: “Cuando los sacerdotes tocaron las trompetas por séptima vez, Josué ordenó a la gente: ¡Griten! El Señor les ha entregado la ciudad. La ciudad, con todo lo que hay en ella, será consagrada a completa destrucción. Solo se le perdonará la vida a Rahab la prostituta (…) porque ella escondió a los espías que mandamos”. (…) “Al oír los israelitas el sonido de las trompetas, comenzaron a gritar a voz de cuello, y la muralla de la ciudad se vino abajo. Entonces avanzaron directamente contra la ciudad, y la tomaron” (Josué 6-15, 17,20).

Parece ser que algunos de los recalcitrantes del otro Miami[i], apoyados por el reducido grupúsculo de émulos de Rahab que desde dentro “esconden a los espías”, piensan que puede aplicarse este símil bíblico en el caso de nuestro país y esperan que en las proyecciones “trumpistas”, se incluya la revisión de los cuidadosos e injerencistas movimientos, dados por su antecesor con relación a Cuba y de paso “se apriete más la tuerca”. Para intentar lograr eso, están implorando al sacerdote de turno que toque las “trumpetas”, para que milagrosamente se derrumben las murallas construidas con el sudor y la sangre de los cubanos en estos 58 años y así lograr que «el país, nuestra Revolución y nuestro socialismo, con todo lo que se ha hecho en este tiempo, “sea consagrado a la completa destrucción” y sobre sus cenizas restituir el capitalismo y volver al tiempo de la politiquería y la explotación».

Claro está que “una cosa piensa el borracho y otra el bodeguero”. En este caso no son 7 sacerdotes los que han tocado las trompetas contra nuestro país. Con el actual van 12 y las murallas permanecen intactas a pesar de las Rahab que dentro del país se han prestado para acoger a sus espías o simplemente han servido ellas mismas como espías. Hace unos días se formó “tremendo revuelo” en el otro Miami, porque un vocero de la Casa Blanca anunció que se estaba revisando la política que la nueva administración aplicaría con relación a Cuba. Más de un cipayo se adelantó en gritar, esperando que cuando sonaran las “trumpetas” se vendrían abajo “las murallas del castrismo”. Por su parte mi amigo Cantaclaro, que escuchó ese dislate cuando tranquilamente compraba el pan en la panadería del barrio, haciendo uso de su sabiduría cervantina, me decía: “Los perros siguen ladrando, eso significa que seguimos cabalgando”.

[i] El Miami de la minoría recalcitrante que no tiene nada que ver con el Miami de los más de 300 mil cubanos emigrados que visitan su país todos los años.

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Publicado el 02/09/2017 en EE.UU y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 3 comentarios.

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