El sonido y la furia


Por JP Faber Editor en Jefe de la Revista Cuba Trade

Como la mayoría de las personas, cuando escuché por primera vez los reportes de “ataques” sónicos en la Embajada de EE.UU. en La Habana, tuve un choque de incredulidad.

Aún estoy sacudido pero no por creer que el gobierno cubano esté detrás de estos extraños eventos de novela de espionaje, si es que efectivamente ocurrieron como se reportan, sino porque el gobierno norteamericano respondió expulsando la mayoría del personal diplomático de la Embajada y Consulado cubano en Washington D.C.

El Departamento de Estado de EE.UU. dijo que ordenó la salida de los funcionarios cubanos de Washington para mantener la “equivalencia” entre ambas misiones diplomáticas, días antes del anuncio, la mayor parte del personal de la Embajada de EE.UU. en La Habana había sido evacuada. Por lo que esta fue una represalia como si Cuba hubiera ordenado que nuestros funcionarios debieran salir.

El Gobierno de Cuba no ordenó que nuestros funcionarios debieran salir, ellos están tan desconcertados como el resto sobre qué o quién está detrás de las misteriosas señales sónicas que alguien de alguna manera emitió en la Embajada y las cuales pararon.

Estas frecuencias presuntamente dañaron la salud del personal causando náuseas, pérdida de audición, incluso daño cerebral pero hasta ahora ninguna de las víctimas ha sido identificada. Aún nadie sabe cómo o por qué sucedieron estos ataques.

La parte del por qué es especialmente importante. Cualquier detective que investigue un crimen, primero busca quién tienen un motivo. ¿Qué posible motivo tendría el gobierno cubano para atacar al personal de la Embajada? Cuba busca estrechar lazos, no la desvinculación que proponen los congresista cubanoamericanos quienes necesitan el voto cubanoamericano anticastrista para ganar elecciones.

Lo primero que fue en gran medida ignorado por los principales medios de prensa fue el hecho de que el Gobierno cubano, de manera inmediata permitió que fueran los investigadores del FBI a ayudarlos a resolver el caso. Esto también fue ignorado por el Senador de la Florida Marco Rubio, quien convenientemente usó este incidente para promover su campaña de denuncia al Gobierno cubano. Claramente dijo que ellos querían confrontación. Ellos no lo hicieron, pero él sí, y consiguió justo lo que quería.

La única cosa más trágica que los comentarios corrosivos y mal informados que provienen de la boca del Señor Rubio es el triste hecho de que ese Señor es al que el Presidente Trump escucha en cuestiones de política ejecutiva hacia Cuba, y tiene suficiente poder en el Congreso para bloquear la legislación que quiere poner fin al embargo y que es apoyada por la mayoría de los americanos.

Como mismo Marco Rubio continúa sosteniendo una política exterior hostil contra Cuba y de ese modo frustrar el futuro de las personas del país, se mantiene pervirtiendo la democracia de la que se afirma abanderado. Los verdaderos perdedores; detrás de nosotros, los que creemos que nuestro gobierno debe actuar de acuerdo al futuro de sus ciudadanos; son los cubanos.

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Publicado el 11/13/2017 en Cuba y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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