¿Hace falta algo más?


Por Ana María Domínguez Cruz

¿Acaso los síntomas descritos pueden ser provocados por agentes sónicos? ¿Es posible que otras enfermedades hayan provocado esos síntomas? ¿Es probable que causas de origen psicosocial hayan incidido?

Estas interrogantes guiaron el Foro Debate Online Intercambio Científico sobre los Supuestos Ataques Acústicos ocurridos en La Habana, realizado desde las 9:00 de la mañana hasta las 3:00 de la tarde de este miércoles y jueves, a partir de las acusaciones de diplomáticos de la Embajada de Estados Unidos en Cuba de haber sido víctimas de este tipo de agresiones.

El Comité de Expertos cubanos que ha estudiado esos supuestos ataques acústicos participó con el objetivo de intercambiar información y opiniones con la comunidad científica internacional y todo aquel que estuviera interesado en participar.

Numerosos comentarios fueron colocados en el sitio www.supuestosataques.redciencia.cu, y muchos de ellos son de profesionales de la salud que se encuentran en el cumplimiento de su misión médica en Bolivia, Jamaica, Ecuador, Angola y otros países, cuyas opiniones coinciden en la falsedad de estas acusaciones.

El doctor Juan Luis de Pazos, especialista en Medicina Interna, colocó el primer comentario del Foro, en el que alude a las investigaciones internacionales que también han demostrado la incongruencia de estos planteamientos. Opina que la actitud del gobierno de Estados Unidos ha demostrado falta de seriedad y transparencia pues no ha permitido la colaboración para realizar las investigaciones pertinentes.

“Los síntomas referidos no se ajustan a un cuadro de daño acústico o agentes sónicos, pues los decibeles constatados están muy distantes de provocar este tipo de lesiones. Además, hay síntomas muy frecuentes que no se refirieron, como los acufenos. Su relación con los sonidos emitidos por insectos solo guarda vínculo con las grabaciones, pues, aunque los decibeles que estos insectos generan pudiera con una explosión prolongada dar lugar a daños, ¿por qué tan selectivo? Los vecinos no se afectaron, ninguno de ellos solicitó asistencia médica en ese mismo periodo con sintomatología similar. Pudiera estar relacionado con afectaciones psicológicas con expresión orgánica, quizás por carga de actividad laboral u otras causas que no tiene total explicación en este momento”.

El galeno insiste en que “Cuba no se caracteriza por realizar ataques terroristas, al contrario, es un país solidario, amigo, muy lejos de este tipo de acción. Solo se le puede ocurrir una idea como esta a quien se dedica de manera sistemática a generar acciones de daño, como los Estados Unidos”.

Por su parte, el neurólogo Yuahiquel Pérez Pérez, que como Juan Luis cumple su misión médica en Bolivia, argumentó que “los síntomas descritos por el gobierno de Estados Unidos en el personal diplomático estadounidense en Cuba no son consecuencia de agentes sónicos, pues estas armas acústicas para causar algunos de estos síntomas tienen que encontrarse entre las frecuencias de 120 a 150 decibeles, y el gobierno cubano realizó una pesquisa a personas en todos los alrededores de la embajada y no sufrieron por el uso de ninguna arma acústica, ni por exposición a sonidos de alta frecuencia.

“También los síntomas descritos son muy imprecisos, como lo planteado de la conmoción cerebral, que se observa en personas con antecedentes de traumas craneales, o desaceleraciones violentas de la cabeza y no es el caso”.

De manera muy específica, el doctor José Luis Aparicio, desde Angola, recuerda que tantos expertos de Cuba y otras naciones no pueden estar equivocados. “Los referidos ataques sónicos, sin pruebas fehacientes, devienen ridícula acusación ante la historia y el más común de los sentidos. Nuestros dispositivos son para prevenir, diagnosticar y tratar, no para contravenir, atacar ni lesionar. (…) Todo apunta, estimados colegas, a que son los funcionarios norteamericanos, manipuladores e inescrupulosos, los que presentan la variedad de síntomas por ellos inventados: náuseas “políticas”, mareos “éticos”, neuralgia “por conveniencia”, hipoacusia “para la voz de los científicos y pueblos”, problemas de cognición “con respecto a la verdad y el honor”, e incluso daños cerebrales “por intentar, una y otra vez, retorcer la realidad e inventar oscuras patrañas”.

Caricatura

El profesor titular Daniel Stolik puntualiza que “desde el punto de vista físico no se sostiene el argumento de un ataque sónico como el supuestamente ocurrido, debido a las características de las ondas sonoras. La onda sonora es una fluctuación de la presión del aire que se propaga, llega al oído interno y se convierten en un impulso nervioso eléctrico a través de la puesta en función en unas treinta mil células receptoras especializadas en convertir la onda mecánica de presión en un impulso nervioso eléctrico que, a través de una vía neural bien establecida, es conducida hacia los analizadores cerebrales, donde se procesa dicha información.

“En cuanto al estímulo, los dos parámetros mas importantes de la onda sonora son la intensidad (Db) y la frecuencia (Hz). Aproximadamente, el sonido audible por la persona está en un rango entre 20 Hz y 20 000 Hz, por debajo del límite inferior la onda sonora se conoce como infrasonido y por encima, ultrasonido. El hombre ha sido capaz de crear dispositivos que aumentan la direccionalidad de la onda, pero se puede lograr en mayor proporción mientras más alta sea la frecuencia .Por ejemplo, en el ultrasonido se puede lograr alta direccionalidad pero a cortas distancias, mientras que en el infrasonido es más complejo lograr direccionalidad, no obstante, se propaga a mayor distancia”.

Embajada

También desde Bolivia, la doctora Iliana Molina comenta que, desde el punto de vista epidemiológico, es necesario tener elementos que permitan establecer relación causal entre los supuestos ataques sónicos y la aparición de los síntomas referidos, que guarden una relación en tiempo lugar y persona. “Según los datos aportados por el gobierno de los Estados Unidos al Comité de Expertos Cubanos, las características e intensidad de los sonidos no guardan relación con los síntomas descritos por el personal diplomático que reportan, incluso, hasta conmoción cerebral. Sería necesario que con la misma disposición de ratificar que tales sonidos son la causa de estos síntomas, aporten con claridad los elementos que disponen, en caso de existir, que permita realizar una adecuada evaluación. Lo que sí está claro es que con la información que se dispone no es posible concluir que el ruido que reportan sea la causa de tan diversa sintomatología”.

Caricatura

En el cumplimiento de su misión médica en Argelia, la doctora Lizbet M. León Herrera recuerda que “a través de toda la historia de la Revolución Cubana hemos sido agredidos de hecho y de palabras por el Gobierno de los Estados Unidos, así y todo nos fortalecimos y los profesionales cubanos gozan del prestigio mundial en cualquiera de las ramas de ciencias en las cuales nos formaron. Causa risa pensar que alguien con una mediana formación intelectual pueda creer en esos argumentos…”.

Inventos, calumnias, patrañas… Una vez más este tipo de acusaciones refleja el interés del gobierno de Estados Unidos de agredir y desestabilizar al gobierno y al pueblo cubano. Han sido desmentidas las posibles agresiones de Cuba hacia el personal diplomático estadounidense en el país por la comunidad científica internacional y cubana. ¿Hace falta algo más?

 

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