Oposición gestiona mayor presión de EE.UU. para que Evo no se postule


Por Hugo Moldiz

La intervención de Estados Unidos se ha convertido en prioridad para la oposición política boliviana en sus planes de impedir la postulación del presidente Evo Morales para las elecciones generales del 20 de octubre y, por tanto, para “revertir” el Proceso de Cambio.

Para lograr ese objetivo, que sería a todas luces antidemocrático pues desconocería el amplio apoyo popular del que goza el líder indígena, mayo se presenta como el “mes clave” para activar mecanismos políticos, mediáticos e institucionales de clara orientación injerencista y de franca violación de la soberanía nacional.

Si bien electoralmente la oposición se encuentra fragmentada, a pesar de los esfuerzos desplegados por la Embajada de EE.UU. para forjar un solo candidato, lo cual no ha sido posible por las ambiciones particulares de los partidos y jefes opositores, el punto de convergencia de los contrarios a la continuidad del Proceso de Cambio está en su apelación a la intervención extrajera. La última iniciativa fue una carta enviada en abril pasado por diputados y senadores bolivianos al presidente Donald Trump para que EE.UU. intervenga activamente para impedir la participación electoral de Morales, quien se encuentra liderando la intención de voto en las ciudades capital y ciudades intermedias, sin contar el respaldo electoral en las zonas rurales, donde es prácticamente imbatible desde 2005. El promedio de Evo es de un 86% en el voto rural, que llega a representar cerca de un 30% del padrón nacional.

La reacción de la población boliviana ha sido de rechazo a la misiva enviada por la oposición, lo que ha servido para que el Gobierno y los movimientos sociales bauticen a esos parlamentarios como “Manueles Rocha”, en alusión al embajador estadounidense que en 2002 hizo un llamado público para que la población no vote por el candidato indígena campesino de izquierda, quien por esa y otras razones adicionales más bien estuvo cerca de ganar las elecciones de ese año.

En los últimos dos años, los EE.UU. –tanto a nivel de su “gobierno temporal” (Trump) y del Congreso estadounidense-, han dado señales muy claras de que la postulación de Morales para las elecciones de octubre les incomoda profundamente, aunque en términos generales el tono y las formas como se refieren al líder indígena no son tan beligerantes como los desplegados contra las revoluciones de Venezuela, Nicaragua y Cuba, ubicadas en la primera línea de fuego para la estrategia contrainsurgente estadounidense.

El 30 de noviembre de 2017, un comunicado oficial del Departamento de Estado de los Estados Unidos “instaba” al presidente Morales a respetar el referéndum del 21 de febrero de 2016 y a no presentar su candidatura para las elecciones de 2019, que definirá al gobierno que conducirá este país andino en el período 2020-2025.

“El punto de convergencia de los contrarios a la continuidad del Proceso de Cambio está en su apelación a la intervención extrajera”

“El pueblo de Bolivia ha hablado claro. Estados Unidos les apoya e insta al actual Gobierno de Bolivia a que respete el resultado de esos referendos”, establece textualmente el comunicado del Gobierno estadounidense al rechazar la sentencia del Tribunal Constitucional Plurinacional del 28 de noviembre de 2017 que habilita a todas las autoridades electas –incluidos Evo Morales y Álvaro García Linera- a presentarse en las elecciones nacionales y subnacionales.

Otro comunicado del mismo origen fue emitido el 17 de diciembre de 2018, un mes y diez días antes de que se llevaran adelante las elecciones primarias que legitimaron los binomios presidenciales presentados por las organizaciones políticas y en las que el MAS recibió un contundente respaldo de su militancia a la fórmula Evo Morales-Álvaro García Linera. Estos dos párrafos del comunicado son bastante claros:

“Estados Unidos se suma a la Unión Europea para subrayar que las amenazas contra jueces del Tribunal Supremo Electoral no son propicias para crear condiciones necesarias para celebrar elecciones libres y justas en 2019.”

“El respeto a la independencia del Poder Judicial, el pluralismo político y la libertad de expresión son derechos fundamentales y pilares fundamentales de la democracia y del Estado de derecho.”

Pero eso no es todo. Las acciones contra Bolivia no solo han provenido de la Casa Blanca, sino del propio Congreso de los Estados Unidos.  Veamos:

La congresista estadounidense, de origen cubano y de la línea dura contra los gobiernos de izquierda, Ileana Ros-Lehtinen, pidió en una sesión del Congreso de su país al presidente Trump: “El pueblo boliviano necesita nuestra ayuda, señor Presidente, y debemos comenzar a prestar atención a lo que está sucediendo aquí en nuestro hemisferio”.

Pero más significativa ha sido la resolución legislativa, luego trasladada al Comité de Asuntos Exteriores, en la que tres congresistas de una comisión bipartidista señalan:

“Bolivia se encamina a una dirección muy peligrosa, alineándose con regímenes ilegítimos e ilegales, incluido el de (Nicolás) Maduro en Venezuela. Es importante que todas las partes respeten la Constitución de Bolivia, que incluye límites de mandatos”, señaló el senador republicano Ted Cruz. La resolución, liderada por el legislador demócrata Bob Menéndez, pide a las democracias latinoamericanas, incluyendo Bolivia, que respeten “las pacíficas transferencias regulares de poder a través de elecciones”.

“Debemos tener un enfoque claro y coherente contra cualquier líder electo que intente extender su control del poder al eludir la propia Constitución de su país”, subrayó Menéndez, el miembro demócrata de mayor rango del Comité de Relaciones Internacionales del Senado de EE.UU. Sin fuerza y proyecto alternativo, y con un candidato –de los seis que tiene– que da señales de retroceso a nivel de la preferencia electoral de la gente, es evidente que EE.UU. y la oposición no se detendrán en su estrategia de inmiscuirse en los asuntos internos de Bolivia. El grado y la profundidad en que lo hagan depende de varios factores internos y externos, entre ellos de cómo evolucione la situación venezolana que se ha convertido en una “misión imposible” para la derecha mundial, tal como demuestra el fracasado intento de golpe del 30 de abril pasado.

“EE.UU. nos pide que respetemos la independencia de poderes, cuando ellos en realidad de independencia de poderes no tienen nada; sus poderes públicos responden a los intereses de las grandes industrias, de grandes empresas de la muerte, de la explotación de recursos naturales, del extractivismo criminal en el mundo.” Juan Ramón Quintana, Ministro de la Presidencia

 

 

 

“[El Senado de Estados Unidos] debería preocuparse más bien en una resolución a su presidente para que no viole los DD.HH., a que respete el derecho internacional, a que respete el multilateralismo. Además de eso, debería instruir que, si son humanos, levante el bloqueo económico a Cuba, respetar todas las resoluciones de las Naciones Unidas y no estar interviniendo.” Evo Morales, Presidente

Publicado el 05/31/2019 en América Latina y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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