El Covid-19 podría ser el huracán ‘Katrina’ de Trump; le llueven críticas


Por David Brooks

El coronavirus podría resultar ser el Katrina de Donald Trump y la crisis de salud contaminar la pugna electoral en curso, mientras amplios sectores de Estados Unidos, incluyendo sus actividades más emblemáticas, se van clausurando desde Broadway hasta Disneylandia, y del Museo Metropolitan a todas las ligas de deporte profesional.

Después de su discurso a la nación desde la Sala Oval de la Casa Blanca la noche del miércoles, en el cual Trump buscaba tranquilizar los mercados financieros y asegurar al público que juntos, unidos y con su liderazgo se superará la crisis provocada por un virus extranjero, la respuesta fue casi inmediata: menos de 12 horas después la Bolsa de Valores de Nueva York sufrió su peor baja en términos porcentuales en un solo día desde la crisis financiera de 1987, mientras expertos, médicos y veteranos políticos reprobaron el mensaje y lo consideraron confuso y erróneo, pues no ofreció un diagnóstico y menos una receta creíble para responder a la crisis.

Como ex redactor de discursos presidenciales, mi cuidadoso análisis retórico es que él (Trump) nos va a matar a todos, tuiteó David Mitt, quien redactó discursos para Barack Obama.

Y es que la única medida concreta que ofreció, la prohibición de vuelos de Europa a Estados Unidos, provocó aún más aullidos de sectores empresariales que advierten que eso causará mayor daño económico. Tal vez el mejor comentario fue: sabemos que las cosas se están poniendo serias cuando Trump prohíbe que entren los blancos a Estados Unidos.

Los dos contendientes por la nominación presidencial demócrata cuestionaron el manejo y el discurso de Trump. El ex vicepresidente Joe Biden condenó el fracaso colosal del régimen de Trump en responder a la crisis e ignorar a científicos. Por su parte, el senador Bernie Sanders insistió en que ahora es el momento de la solidaridad al luchar con amor por los más vulnerables ante la pandemia, y alertó que las consecuencias de la incompetencia de Trump podría resultar en más bajas de las que sufrieron las fuerzas armadas del país en la Segunda Guerra Mundial.

Los pronósticos sobre las dimensiones potenciales del virus en el país son cada vez más graves. Brian Monahan, doctor del Congreso, informó a equipos legislativos en una reunión a puerta cerrada el martes que deberían prepararse para lo peor, y que espera que entre 70 y 150 millones de personas en el país sean contaminadas con el virus.

Por lo menos nueve legisladores ya se colocaron cuarentenas preventivas, y cunde la preocupación de que más políticos en la capital podrían estar en riesgo, incluido el propio presidente.

El magnate no se hará la prueba

Aunque se informó que el presidente había estado con el ahora infectado secretario de Comunicaciones del presidente brasileño, Jair Bolsonaro, el pasado fin de semana en Mar-a-Lago, la Casa Blanca informó ayer que Trump no será sometido a un examen para el virus. Mientras, el senador Rick Scott, de Florida, anunció que entrará en cuarentena después de reunirse con un integrante de la delegación de Bolsonaro la semana pasada.

Por lo pronto, cada vez hay más evidencia de que el régimen de Trump no sólo no respondió con eficacia desde un principio, sino que sigue sin poder hacer lo básico, a diferencia de otros países. Anthony Fauci, funcionario federal encargado de enfermedades contagiosas, fue obligado a desmentir, una vez más, al presidente, al admitir que no todos tienen acceso a los exámenes, ya que el sistema no está guiado hacia lo que necesitamos ahora y no estamos organizados para hacer exámenes fácilmente a todos como en otros países.

En tanto, una ola de clausuras y medidas para intentar contener la crisis inundó el país.

De pronto, múltiples facetas de la vida cotidiana estadunidense están siendo alteradas por la amenaza invisible del virus:

Casi todos los principales teatros de Broadway tendrán que suspender funciones a partir de hoy, después de que el gobernador de Nueva York, Mario Cuomo, anunció la prohibición de actividades en todo espacio que congregue a más de 500 personas. Asimismo, el Metropolitan –tal vez el museo de arte más grande del mundo– cerrará sus puertas, también desde este viernes, por un par de semanas o más.

Del otro lado del país, Disneylandia dio a conocer que suspenderá operaciones el sábado por primera vez desde el 11-S en 2001. El gobernador de California, Gavin Newsom, está impulsando medidas para prohibir reuniones de más de 250 personas hasta finales de mes.

La Liga Mayor de Beisbol postergará su temporada un par de semanas, la Liga Nacional de Hockey suspendió partidos, al igual que la Mayor de Soccer, siguiendo el ejemplo de la nacional de basquetbol que suspendió su temporada el miércoles. El campeonato de basquetbol universitario conocido como March Madness –uno de los encuentros deportivos más populares del país– fue cancelado.

La lista de universidades y ahora de escuelas que están suspendiendo clases y otras actividades académicas sigue creciendo a lo largo del país. Las escuelas públicas en los estados de Ohio, Washington y Maryland serán cerradas por varias semanas, como todas las católicas en Nueva York.

El famoso desfile de San Patricio en Nueva York ha sido cancelado, junto con otros actos, festivales, conciertos y más.

Tom Hanks, ícono de Hollywood, y su esposa Rita Wilson, son las primeras celebridades de Hollywood en contraer el Covid-19, informaron desde Australia, donde estaban trabajando.

La arquidiócesis católica de Seattle fue la primera en el país en anunciar la suspensión de misas públicas, y otras denominaciones también están reduciendo sus servicios religiosos.

Hace tres semanas, acerca del coronavirus, Trump declaró: está bajo control en Estados Unidos, y aseguró que no representaba una amenaza grave, cuando había 53 casos. La semana pasada se atrevió a decir que los contagios estaban disminuyendo. A la fecha, se han reportado más de mil 500 enfermos por coronavirus en el país, con por lo menos 39 muertes, reportó el New York Times.

Varios comentaristas y analistas han señalado que Trump está demostrando su incapacidad como líder nacional, y algunos sugieren que esto se está pareciendo al fracaso de la respuesta de George W. Bush ante el desastre del huracán Katrina, con todas sus consecuencias políticas y sociales.

Esta vez, un tuit presidencial no podrá resolver esta crisis.

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