La inocencia de los esposos Rosenberg


Palabras de Ethel Rosenberg:

“…incluso en esta hora, cuando la vida se aproxima lentamente a su fin, nosotros creemos en esta verdad con una certidumbre que hace fracasar a los verdugos (…) la libertad y todo cuanto a la existencia de su felicidad se refiere debe ser, a veces, caramente adquirido (…) hemos comprendido perfectamente que la civilización no ha llegado todavía al punto en el que la vida debe ser salvada por simple amor a la vida (…) Recordaos siempre que nosotros fuimos inocentes y que no pudimos violentar nuestra conciencia…”

“…No somos mártires ni héroes, ni aspiramos a serlo. No queremos morir. Somos jóvenes, demasiado jóvenes, para la muerte. Ambos anhelamos ver crecer a nuestros dos pequeños hijos, Michael y Robert, hasta que lleguen a ser hombres. Deseamos, con cada fibra de nuestro ser, que nos restituyan en algún momento al lado de nuestros hijos para reanudar la armoniosa vida familiar que disfrutamos antes de la pesadilla de nuestros arrestos y condenas”.

Deseamos que nos reintegren algún día a la sociedad donde podamos contribuir con nuestras energías a construir un mundo en el que todos tengan paz, pan y rosas. Sí, aspiramos a vivir, pero con la sencilla dignidad que inviste solo a aquellos que han sido honestos consigo mismo y con sus semejantes. Por lo tanto, con honradez, solo podemos decir que somos inocentes de este crimen.”

“No estoy sola. Muero con honor y dignidad, sabiendo que mi esposo y yo seremos reivindicados por la historia”.

“…si no obtuvimos un juicio imparcial, fue debido a la conducta del juez y del fiscal. Particularmente, la decisión del Tribunal de Apelaciones fue una decisión corrompida, en contra de los precedentes legales y de las garantías constitucionales de los derechos civiles (…) me doy cuenta que nuestro camino se hace cada vez más difícil, ya que se nos niega toda defensa legal…”

Y expresaba Julius Rosenberg a Ethel, en julio de 1951: “Algunos políticos pueden hacer uso de nuestro caso para asustar a las personas liberales y progresistas, pero nosotros estamos descubriendo este complot, y no estamos solos”.

El 18 de junio de 1953, la pareja Rosenberg dejaba dicho: “… Por la paz, el pan y una vida más bella con toda dignidad, nosotros hacemos frente a los verdugos con coraje y confianza en el porvenir…”

Jean Paul Sartre, filósofo francés, dio una de las mejores definiciones sobre este caso que conmocionó al mundo:

“La ejecución de los Rosenberg es un linchamiento legal que mancha de sangre a todo un país”.

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