El llanero Solitario


Imagen tomada de Rosario Nuestro.

Por: Guillermo Alvarado

Cuando a finales de mayo el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, visitó una fábrica de respiradores artificiales en Michigan ocurrió una de las muy pocas veces en que se le vio utilizando mascarilla, sin duda porque fue un requisito impuesto por la dirección de la empresa.

Con su habitual incontinencia verbal dijo que se había sentido como “El Llanero Solitario”, un personaje ficticio de las historietas del oeste norteamericano que cruzaba las praderas para hacer justicia por su cuenta.

Siempre iba, por cierto, acompañado por un indígena al que con retorcido racismo se le puso el nombre de “Tonto”, aunque para el público hispano se le cambió por el de “Toro”, en un torpe intento de no herir susceptibilidades.

No sé si alguna vez en su infancia Trump leyó las historietas, vio la famosa serie de televisión o alguna de las películas hechas sobre ese tema. Quizás no, porque sabría que el sujeto en cuestión usaba antifaz, no tapabocas, como sí lo hacía el legendario asalta bancos Jesse James.

Pero sus palabras tuvieron un tinte de premonición, no en el sentido de llanero, pero sí en el de solitario, condición en que el polémico magnate va quedando cada vez más sumido, incluso entre muchos líderes y correligionarios del Partido Republicano.

Ya hablamos del Proyecto Lincoln y el grupo Jamás Trump, pero hay mucho más, y más grave que eso. Casi un centenar de antiguos funcionarios del gobierno del  expresidente George W. Bush expresaron su repudio al actual jefe de la Casa Blanca y dijeron que no votarán por él en noviembre.

Más aún, el influyente ex jefe de Estado Mayor del Ejército y ex secretario de Estado, general Collin Powell, dijo que va a sufragar a favor de Joe Biden.

También el que fuera secretario de Defensa de Trump, el general James Mattis, criticó agudamente la intención de sacar al ejército para reprimir las protestas contra el racismo y la brutalidad policial.

Dijo el militar que “es el primer presidente de mi vida que no intenta unir al pueblo estadounidense, ni siquiera pretende hacerlo. En cambio trata de dividirnos”.  La senadora republicana Lisa Murkowski apoyó rotundamente las declaraciones de Mattis.

La tendencia a dejar solo a Trump puede aumentar, no solo por su natural antipatía, sino porque muchos senadores, representantes y otros funcionarios electos lo comienza a ver como una mala compañía.

El 3 de noviembre además de elegir presidente y vicepresidente, se vota por los 435 miembros de la Cámara de Representantes y un tercio de los 100 senadores. En total estarán en juego 220 puestos republicanos ese día y muchos ya no ven al magnate como un aliado, sino como un peligro.

Es muy probable, entonces, que en los próximos meses, con o sin mascarilla, el presidente sí tenga razones para verse como el “Llanero Solitario”.

 

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