La mona, aunque la vistan de seda, mona se queda…


Por Tulio L. Pedroso.

¿Recuerdan el año 1997 en que comenzaron a explotar bombas en objetivos militares y del Gobierno y Partido de La Habana -entiéndase  hoteles y restaurantes de la capital-?

¿Recuerdan como en uno de esos combates –entiéndase sabotajes terroristas- a una Unidad Militar –entiéndase Hotel Copacabana- murió un uniformado de alta gradación –entiéndase el turista italiano Fabio di Celmo-?

¿Recuerdan un amplio artículo –entiéndase una página completa pagada por la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) – en el New York Times que aclaraba que los sabotajes eran realizados por militares de las FAR y el MININT que clandestinamente luchaban contra el régimen comunista –entiéndase mercenarios salvadoreños entrenados y pagados por el terrorista Luis Posada Carriles y su mentor Jorge Más Canosa Chairman de la FNCA-?

¿Recuerdan cómo en el mencionado artículo los militares cubanos opositores –entiéndase Más Canosa y comparsa- alentaban a que los miembros de las FAR y MININT abrieran los ojos y no continuaran apoyando a la tiranía castrista –entiéndase que traicionaran a su país y se pasaran al bando de apátridas genuflexos aspirantes la ciudadanía y al dinero del Imperio-?

Como no hay nada oculto bajo el sol… como no hay nada más socorrido que un día tras de otro… y como la mentira tiene piernas cortas, finalmente los mercenarios salvadoreños fueron detenidos y hablaron como cotorrones y el mundo conoció de la participación de Posada Carriles y de Más Canosa y, por supuesto, de la omnipresente CIA.

Como no aprenden y no tienen ideales,  piensan igual que el finado Andrés Nazario Sargén, jefe de la organización terrorista Alpha 66 responsable de disímiles actividades criminales contra el pueblo cubano, quien todos los años, antes de “pasar el cepillo” lanzaba su profética frase: “en diciembre  nos comemos el lechoncito en La Habana”.  Ahora vuelven a lo mismo, o a lo parecido, sin darse cuenta de que “nunca segundas partes han sido buenas”.  Hace unos días un ex general sin vergüenza o sinvergüenza, o más bien las dos cosas, vendido por unas monedas se prestó a leer –como si fuera de su autoría- en su

calidad de autodenominado cabecilla de una organización de objetores de conciencia un comunicado alentando nuevamente a que los miembros de las FAR y MINNT en Cuba, traicionaran igual que él.

En esta ocasión, 25 años después, vuelve a estar detrás la Fundación, no la original sino un desprendimiento de ésta, de menos nivel, la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba y el titiritero que mueve los labios al general títere no es el Chairman sino el segundón de “Tony” Costa: Juan Antonio Blanco Gil que no respeta ni siquiera la cercanía del 116 aniversario del nacimiento de su madre Elena Gil Izquierdo, verdadera patriota cubana.

La historia tiene sus paradojas: Este indigno ex general  ahora sumisamente se subordina y lee el texto redactado por el Sr. Blanco Gil, un ex teniente cubano que también traicionó, quien se ha convertido en todo un experto en enmarañar y tumbarle dinero a la CIA, la NED, la USAID y a cuanta institución “yuma con billete” se le ponga delante… Según los más cercanos del que una vez llevó en sus hombros una estrella que dejó caer, ahora está muy molesto de tener que obedecer a un antiguo tenientico con ínfulas de súper agente… que no se cansa de repetir el principio del famoso poema de don  Francisco de Quevedo “Poderoso caballero es don dinero” que tiene ya más de 400 años: “Madre yo al oro me humillo, él es mi amante y mi amado …

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