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Ileana Ros-Lehtinen: De las activistas zombis más activas de La Florida


Por Álvaro Fernández

Décadas antes de que Donald Trump hiciera de la corrupción algo aceptable como institución en Washington, Miami ya había perfeccionado la práctica. Durante ese tiempo, hemos elegido y reelegido a políticos acusados, políticos que han demostrado tener el poder de hacer que los muertos voten, políticos con el poder de usar su escaño de comisión para obtener ganancias ilegales de la Sección 8 de viviendas para los electores.

También estuvo el caso del entonces presidente del Senado de La Florida, Marco Rubio, que utilizó su tarjeta de negocios del Partido Republicano para gastos personales, incluidas vacaciones y la reparación de vehículos familiares. Luego hubo un comisionado de Miami, Tomás Regalado, quien extrañamente llenó su automóvil varias veces al día con gasolina de la ciudad y culpó al pobre rendimiento de gasolina de su automóvil y sus viajes diarios para visitar a los electores.

Las historias son infinitas y algunas bastante interesantes. Tengo un amigo que una vez se refirió a la situación de aquí como la de institucionalizar la corrupción, por lo tanto (y más o menos) legalizarla.

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La corrupción de un presidente y su camarilla mafiosa cubanoamericana


Por Miguel Angel García Alzugaray

Donald Trump, fue demandado el año pasado ante una corte federal del estado de Maryland, bajo la acusación de cometer actos de corrupción, pues no se distanció de sus negocios.

La demanda fue presentada por los fiscales generales del Distrito de Columbia y de Maryland, pero de manera conjunta, los fiscales generales de la ciudad de Washington y Maryland interpusieron una demanda contra el presidente acusándolo no solo de corrupción, sino de no someterse a la Constitución.

Trump había dicho que dejaría sus negocios a cargo de un fideicomiso y que sus hijos administrarían las empresas, sin embargo, los propios fiscales indicaron que Trump recibe informes periódicos sobre el estado de sus negocios.

La Constitución de Estados Unidos prohíbe, claramente, que un funcionario público reciba donaciones, premios, estipendios o títulos provenientes de gobiernos extranjeros, en cambio, a través de su hotel a pocas cuadras de la Casa Blanca ocurre exactamente lo contrario. Trump recibe acusaciones por violar cláusulas anti-corrupción de la constitución con el hecho de que acepta millones de dólares en pagos y beneficios de gobiernos extranjeros desde que se mudó a la Casa Blanca. Asimismo, empresas hoteleras se quejan de una competencia desleal.

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