Redes sociales: el verdadero rostro de la CIA


Por David Ignacio Martí.

Un enigmático texto, con mucho de mediático, dejó inaugurada allá por el año 2014 la cuenta oficial en la red social Twitter de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos: Decía algo así como: “No podemos confirmar ni desmentir que este es nuestro primer tweet”.

El tiempo se encargó de ahorrarnos tal confirmación. Bastaron las revelaciones de Edward Snowden para confirmar que la CIA estuvo desde siempre –y sigue estando– en las redes sociales.

Para nada era aquel el primer tweet. El propio Snowden, refugiado desde entonces en Rusia, mostró al mundo las pruebas de que la CIA se vale desde hace tiempo de las redes sociales como fuente inagotable de información para, según una de sus excusas preferidas, “proteger los intereses norteamericanos de seguridad nacional” y así justificar sus acciones en el ciberespacio, sin importar límites y riesgos.

Al servicio de la Guerra No Convencional

Se conoce, por ejemplo, que la comunidad de Inteligencia norteamericana –donde la CIA es miembro “destacado”– emplea usuarios falsos que generan mensajes para conformar y diseminar estados de opinión favorables a sus intereses subversivos, como parte de una campaña de Guerra No Convencional, que de acuerdo con sus documentos directrices, precisa para su éxito de una fuente permanente de informaciones útiles en el campo de la sicología social y la sociología del país objeto de la agresión.

¿Quién si no –y por qué vía– propició e impulsó la llamada Primavera Árabe en África Norte y Medio Oriente y la conformación de escenarios similares en Siria, Ucrania y Venezuela?

Como establece el Manual de Campaña 3.05.130 de las Fuerzas de Operaciones Especiales de Estados Unidos para la Guerra No Convencional, para la conformación de un contexto favorable a este tipo de agresión, es necesaria la existencia de “una inteligencia detallada e integral sobre todos los aspectos del ambiente operacional del escenario y de su dinámica interna”.

Esta guerra sin el empleo de grandes contingentes de fuerzas militares, preconiza el esfuerzo mancomunado de todo el entramado de agencias federales estadounidenses, incluidas las de Inteligencia.

Así lo refrenda otro documento doctrinal de las fuerzas armadas yanquis para la Guerra No Convencional, en este caso la Circular de Entrenamiento 18-01 de las Fuerzas de Operaciones Especiales, que califica de “vital” el logro de lo que denomina como “enfoque gubernamental” para el éxito a largo plazo de una campaña de este tipo.

En el caso concreto del empleo del ciberespacio y las nuevas Tecnologías de la Informática y las Comunicaciones, que caracterizan la Guerra No Convencional de estos tiempos, han desarrollado programas informáticos, tales como el llamado Tecnología de Información Rápida (RIOT, por sus siglas en inglés), creado por la compañía Raytheon y que permite, según sus promotores, obtener una información detallada sobre la vida de las personas, sus amigos y hasta representar en un mapa los lugares que visitan.

A través de las fotos publicadas por los usuarios en las redes sociales, RIOT asegura que es capaz de determinar la latitud y longitud del punto geográfico exacto en que fueron tomadas.

También hablan sus gestores de que puede mostrar, en un diagrama, las asociaciones y relaciones entre los individuos en línea (los conocidos sociogramas), a partir de las comunicaciones establecidas con otros usuarios en la red social Twitter. Puede igualmente obtener los datos cursados en Facebook, y la ubicación de quien los emite, mediante el Sistema de Posicionamiento Global (GPS).

Estas y otras tantas “bondades” que ofrecen las nuevas Tecnologías de la Informática y las Comunicaciones se ajustan a los requerimientos que demanda una campaña de Guerra No Convencional, sobre todo en su fase inicial o de Planificación           –según denominación del mando militar norteamericano– en que se prevé un estudio de la población y la situación concreta del país objetivo, de modo que permita llegar a conclusiones de si están creadas las condiciones de “Factibilidad y Conveniencia” para promover una agresión no convencional.

Y ahí está el fin oculto de la “aparición” de la CIA en el Ciberespacio: utilizar las redes sociales, de modo pretendidamente público, como herramientas para accionar la palanca de la subversión e inclinar la balanza de la estabilidad y la gobernabilidad en contra de cualquier gobierno antagónico a los intereses estadounidenses en cualquier parte del mundo.

Nada, que ahora se ratifica al más convencional estilo hollywoodense que, en las redes sociales: “todo lo que diga puede ser usado en su contra”.

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