Alcalde de Nueva York reconoce problemas de democracia en EEUU. ¿Y Cuba?


    Wilhelm de Blasio con su familia. Tomado de PIXSHARK.COM

Por: Alma|Cuba en el alma mía

El alcalde Wilhelm ‘Bill’ de Blasio al parecer no es un norteamericano común: Uno de sus libros favoritos  es  Malcolm  X, es casado con una afroamericana (no es racista), pasó su luna de miel en Cuba, recibió influencia de la Teología de la Liberación y para variar respecto a sus coterráneos ahora reconoce que en EE.UU existen problemas de democracia. Reconozco su honestidad.

Con porcentajes de participación entre el 50 y el 60 % del censo para las presidenciales y de menos del 40 % para las elecciones de representantes en el Congreso, la participación electoral ha sido calificada como “bochorno internacional” por el senador demócrata Bernard Sanders.

Según las últimas estadísticas publicadas por el instituto Rasmussen a principios de mayo, tan sólo el 10 % de los posibles votantes estadounidenses valoran como “buena” o “excelente” la actuación de los congresistas de su país.

Su posición contrasta con la de muchos políticos que no admiten que existe esa situación en su país, sin embargo se la pasan criticando a otros países, como por ejemplo Rusia, China Venezuela, Ecuador, Cuba y otros, acusándonos de no tener democracia.

Con respecto a Cuba nuestros porcentajes de participación superan con creces los de Estados Unidos y de muchos otros países, en todos los procesos electorales que se han celebrado desde el año 1976, han participado más del 95% de los electores lo cual avala la legitimidad de nuestro proceso y el respaldo a nuestro sistema económico -social y a su dirección histórica.

Pero este no es el único aspecto que nos diferencia de los sistemas electorales de otros países, los números no son los únicos que hablan; aportan mucho los rasgos que los caracterizan, que los hace aún más democráticos, más de pueblo, más limpio, si es que se puede decir de esa manera, avalados en nuestro caso por la Ley. Eso no nos lo quita nadie, por mucho dinero que empleen en campañas que cuestionen nuestra democracia.

El sistema electoral cubano establece mediante su Ley electoral, vigente desde 1992, dos tipos de procesos:

  • Elecciones generales, en las que se elige a los Diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular, su Presidente, Vicepresidente y Secretario, al Presidente, Primer Vicepresidente, Vicepresidentes, Secretario y demás miembros del Consejo de Estado, a los Delegados a las Asambleas Provinciales y Municipales del Poder Popular y a sus Presidentes y Vicepresidentes. Estas elecciones se llevan a cabo cada cinco años.
  • Elecciones parciales, en las que se elige a los Delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular y sus Presidentes y Vicepresidentes. Tienen efecto cada dos años y medio.

   Pioneros custodiando las urnas. Tomado de Internet.

Los candidatos a las diferentes instancias no realizan campañas, por tanto no media el dinero, ni los compromisos posteriores por haber sido donante de las campañas o por haber conseguido o dado votos.

La votación es directa y secreta, al tiempo que pioneros uniformados custodian las urnas. No hay policías vigilando o reprimiendo ni acoso de nadie sobre los electores para que voten por algún candidato. El conteo de los votos se realiza por parte de las comisiones electorales, ante la presencia de todo el que quiera estar además de los observadores oficiales, muchos de ellos extranjeros. Jamás se ha dado el caso de un fraude en nuestras elecciones, no hay necesidad de ello.

Como no hay lista de partidos se vota directamente por el candidato que se desee, el cual no tiene necesariamente que  ser militante del PCC o de la UJC (el Partido Comunista de Cuba no interviene para nada en el proceso electoral), puede ser de cualquier raza, género, practique cualquier religión, con cualquier orientación sexual. Las únicas excepciones son para los incapacitados mentales, previa declaración judicial de su incapacidad y los incapacitados judicialmente por causa de delitos. Sólo se necesita ser mayor de 16 años para elegir y ser elegido.

Recuerdo cuando mi hija mayor votó por primera vez, que fue temprano al colegio electoral y por ser la primera joven le dieron un diploma, su sonrisa por ese sencillo estímulo no tenía precio. Esos son los valores que se fomentan: los morales,  y ese es el valor fundamental que caracteriza a los que se eligen como delegados, su prestigio en el barrio, lo que aportan a la sociedad, lo único que presentan es su biografía para que los electores tomen su decisión.

¿Cómo funciona este sistema?

Cada municipio y cada provincia tiene su propia Asamblea representativa del Poder Popular con carácter legislativo y ejecutivo como órganos superiores locales del Poder del Estado. Las leyes las declaran investidas de la más alta autoridad para el ejercicio de las funciones estatales en sus demarcaciones respectivas. y para ello, dentro del marco de su competencia y ajustándose a la ley, ejercen gobierno.

Estas Asambleas designan a las administraciones locales que dirigen las entidades económicas, de producción y de servicios de subordinación local, con el propósito de satisfacer las necesidades económicas, de salud y otras de carácter asistencial, educacionales, culturales, deportivas y recreativas de la colectividad del territorio a que se extiende la jurisdicción de cada una.

El municipio es la sociedad local, con personalidad jurídica a todos los efectos legales, organizada políticamente por la ley, en una extensión territorial determinada por necesarias relaciones económicas y sociales de su población y con capacidad para satisfacer las necesidades mínimas locales.

¿Cómo se constituye la Asamblea del Poder Popular en el Municipio?

Cada municipio divide su territorio en circunscripciones electorales en dependencia del número de habitantes y, de acuerdo a la ley, oscilan entre un mínimo de 60 y un máximo de 200 circunscripciones. Cada circunscripción electoral tiene derecho a elegir un Delegado (concejal).

Son los vecinos de cada área los únicos que pueden, reunidos libre y voluntariamente, determinar a cual de los vecinos residentes en la circunscripción, propondrán para la candidatura de acuerdo a los parámetros y sale nominado aquel ciudadano que obtenga mayor respaldo en el voto público.

De acuerdo a la ley, en la competencia electoral en cada circunscripción tiene que haber un mínimo de dos candidatos y un máximo de hasta ocho candidatos. Para resultar electo Delegado (concejal) al Poder Popular hay que obtener más del 50 por ciento de los votos válidos.

Si ninguno de los candidatos obtuviese ese número de respaldo popular, los dos que mayor votación hayan obtenido van a una segunda vuelta electoral al domingo siguiente con idéntico proceso y en ese momento el que mayor votación obtuviese resulta electo.

Es la concepción cubana que del mandato popular debe salir un sólo poder y que los elegidos por el pueblo tienen la facultad de decidir de entre ellos mismos a las personas que van a desarrollar después labores ejecutivas al frente de los órganos de dirección del Estado (Alcaldes, Gobernadores y la Presidencia de la República), estos están obligados a rendir cuentas en todo momento y subordinados plenamente a las reglas del principio de la revocación sin necesidad de tener que esperar al término del mandato, de manera que no hayan personas inmunes, invulnerables e irrevocables.

Es así como  los Delegados (concejales) electos se constituyen en la Asamblea Municipal del Poder Popular,entre los electos se proponen a los que van a ejercer la Presidencia (Alcalde) y la Vicepresidencia (Vicealcalde) de la Asamblea y, a su vez, conducir la gestión del Consejo de la Administración del Municipio. Estas Asambleas Municipales designan también en esa propia sesión a los miembros del Consejo de la Administración.

Asamblea de Rendición de cuenta. Foto: Aroldo García/ Radio Rebelde.

Los Delegados electos también están obligados por la ley a reunirse como mínimo dos veces en el año con su electorado y rendirles cuenta de su gestión, escuchar sus preocupaciones e inquietudes, las críticas al gobierno, etc., a la vez que concentrar su labor a la búsqueda de soluciones a los problemas.

Partiendo de la voluntad de propiciar una mayor participación ciudadana en la labor de control y fiscalización sobre la gestión gubernamental y administrativa, a la vez que procurar una actuación más activa del electorado en los asuntos cotidianos de la comunidad, se creó en los municipios cubanos una estructura estatal «sui generis» que ha sido denominada Consejo Popular, que es  la suma de varias circunscripciones, donde sus Delegados (concejales) se agrupan en lo que constituye un barrio en las ciudades o un pueblo o poblado en las zonas rurales y deciden de entre ellos quién lo presidirá.

Dentro de los análisis que actualmente se realizan en Cuba sobre el perfeccionamiento del sistema político existe una amplia discusión en torno a cómo aumentar aún más la autoridad de estos órganos municipales.

Tomando en cuenta que en el Parlamento Nacional

Convergen no sólo los intereses municipales, sino también los provinciales y nacionales y dada la potestad a las Asambleas Municipales de Delegados para postular a los candidatos, se estableció una cláusula a la Ley Electoral por la cual se garantizara que podrían ser Diputados a la Asamblea Nacional hasta un 50 por ciento de Delegados (concejales) municipales.

En Cuba, buscando una alta representatividad, se elige un Diputado por cada 20 000 habitantes o fracción mayor de 10 000. La Asamblea Nacional del Poder Popular concentra una vasta representación popular. La integran, en primer lugar Delegados (concejales) de base, lo cual garantiza la presencia de los puntos de vista de todos los sectores de la población.

También en su composición hay destacados científicos e investigadores, obreros o trabajadores de los servicios, campesinos,maestros y profesores, estudiantes universitarios, deportistas renombrados, miembros de las Fuerzas Armadas, escritores, artistas y músicos, periodistas, entre otros muchos -incluida una representación femenina que alcanza más del 20% por ciento de los Diputados-, y También con una pluralidad donde se incluyen militantes y no militantes del Partido, pastores religiosos, católicos y ciudadanos que profesan el culto sincrético africano.

La Asamblea Nacional elige al Presidente, Vicepresidente y Secretario del Parlamento y a los Diputados que integrarían el Consejo de Estado, su órgano permanente que la representa entre período de sesiones y que ostenta la máxima representación de la República.

El Consejo de Estado viene siendo como una especie de Consejo Presidencial, un órgano colegiado, que lo integran el Presidente de la República, el Primer Vicepresidente, cinco Vicepresidentes, un Secretario y otros 25 miembros con facultades constitucionales que, sin embargo, lo sujetan también a someter a ratificación de la Asamblea Nacional los decretos-leyes que adopte y rendir cuenta de sus principales acuerdos y decisiones en cada período de sesiones del Parlamento.

Todos sus miembros tienen obligatoriamente que haber sido elegidos como Diputados en el escrutinio popular en sus distritos o municipios electorales.

De ahí la singularidad democrática de un proceso por el cual los principales dirigentes del Estado están obligados a transitar por un doble proceso de elección, a la vez que están sujetos a las reglas de la rendición de cuenta y del proceso de revocación sin límite durante el mandato.

 Se podrá disentir de la fórmula cubana, pero nadie podría objetar como falta de democracia el hecho de que casi 600 Diputados, electos en escrutinio popular con más del 50 por ciento de los votos de la población, tengan la potestad después de elegir secretamente, de entre ellos mismos, al Diputado que ejercerá las funciones de Presidente de la nación, porque no se diferencia de muchas otras experiencias reconocidas, como la de Estados Unidos donde una mayoría superior a la mitad de los 538 votos compromisarios determinan la elección del Presidente de la Unión.

El proceso de nominación para integrar el Consejo de Estado, así como los cargos de Presidente, Vicepresidente y Secretario de la Asamblea Nacional sigue la misma lógica del proceso de consultas establecido por la Comisión de Candidatura, que integran las principales organizaciones sociales del país.

La candidatura propuesta al Pleno del Parlamento recoge en mayor medida a los candidatos que mayor consenso tuvieron en esa consulta, tanto para los cargos al Consejo de Estado, como para presidir la Asamblea Nacional. Esa elección se produce por voto secreto y directo.

Como el núcleo fundamental de los legisladores cubanos no son activos de oficio en el trabajo parlamentario, sino que combinan su actividad de Diputados con sus habituales tareas sociales, se requiere de ellos una mayor consagración para poder llevar adelante las misiones que desempeñan como integrantes de la Asamblea Nacional.

Detrás de cada uno de los temas que se analizan en el pleno de la Asamblea Nacional o en cada Comisión Permanente hay el antecedente de un amplio proceso de discusión.

Todos los temas, como las Reformas Económicas, nuevas leyes  u otros se discuten durante varios meses con la ciudadanía en los centros de trabajo, bases campesina o centros estudiantiles del país, con el propósito de escuchar las opiniones de la población sobre estas cuestiones medulares antes de su aprobación y se consulta también a especialistas, lo cual constituye un ejemplo de democracia participativa.

De tal manera, cuando un proyecto de ley se presenta ante el Parlamento hay un camino de discusión recorrido, hay un conocimiento amplio de la materia, se ha confrontado el criterio de muchas personas.

Se podrá estar de acuerdo o no con el sistema político que Cuba quiere desarrollar a la búsqueda de su propio modelo, pero lo inaceptable es la pretensión de exigirle un ejercicio de «democracia pura» que no existe en ninguna parte de este planeta. Cuba tiene una organización política regida por un orden constitucional y con atributos democráticos propios, fundamentados en leyes y códigos que han contado, además , con una aprobación mayoritaria de su población después de procesos de amplia consulta popular.

En Cuba existe una voluntad de perfeccionar el sistema político libremente escogido por el pueblo y de llevarlo adelante con sus propias ideas y convicciones, que es la única manera de lograr la perdurabilidad de la independencia del país y la existencia misma de la nacionalidad cubana.

No se trata de una obra perfecta ni terminada, sino experiencia que se enriquece en el enfrentamiento con dificultades propias o externas, como los diseñadas por los enemigos de la Revolución, en particular 10 administraciones de Estados Unidos con su medio siglo de bloqueo económico, comercial y financiero.

En las elecciones de delegados municipales al Poder Popular desarrolladas en el mes de abril más de 7 millones 553 mil electores ejercieron su derecho al voto según informaciones preliminares de la Comisión Nacional Electoral. Su presidenta, Alina Balseiro, explicó que la cifra equivale a 88,30 %, con calidad de voto, donde las boletas válidas superaron el 92 %. Precisó la funcionaria que fueron electos 11 425 delegados y debieron asistir a segunda vuelta 1 166 el último domingo de abril.

Una particularidad que se distingue en este proceso, a partir de las nuevas regulaciones migratorias del país, es que decenas de miles de nacionales que se encuentran de visita temporal en el exterior, se mantienen en los registros electorales conforme a la ley, lo cual tiene su incidencia en el por ciento de asistencia, apuntó la autoridad electoral.

Los datos preliminares expresan una diversidad en la composición de los delegados, con 54,85 % ratificados y participación de mujeres, jóvenes, campesinos, cooperativistas, trabajadores vinculados a la producción, los servicios y no estatales, así como administrativos.

Son militantes del Partido el 59,24 %, lo que demuestra que no es una condición para ser electos; y de la Unión de Jóvenes Co­mu­nistas el 6,55 %. «Como se aprecia hay di­ver­sidad en la composición de nuestros delegados”, enfatizó Balseiro.

Creo que estos elementos muestran la democracia que caracteriza a nuestro sistema electoral, y  teniendo en cuenta la valoración de el alcalde Wilhelm ‘Bill’ de Blasio, el nuestro es superior al de Estados Unidos

(Con información de sitio oficial del Gobierno, Ecured, Cubainformación, The observer, Real Politics)

 

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